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Una publicación de la asociación SER

Las truchas de Huancasancos en peligro

David Quichua. Historiador y Profesor de la UNSCH

Llakillañam, aunque el coronavirus aún no se propaga por los pueblos de la provincia de Huancasancos y los pobladores temen su difusión, hay otro problema latente. En este momento, las truchas del río Qaracha y alguno de sus afluentes enfrentan una enfermedad desconocida.

Los pueblos de la provincia de Huancasancos, tienen la dicha de disponer de ríos que recorren sus territorios. Por la parte baja del pueblo de Sacsamarca y Huancasancos serpentea el río Qaracha; más adelante se une el río de Lucanamarca y pasando la catarata de Paqchapunku, se suma el río Qillumayu, que se origina en las punas del anexo de Pallqa y atraviesa por las tierras de Carapo. Con todos estos ríos, el Qaracha se hace imponente y es llamado Hatun Mayu. Forma un cañón, una escarpada garganta excavada por siglos y fluye hasta una de las mayores cataratas de la zona, el Wiqsiri. Y pasando los territorios de los pueblos de Manchiri, Taulli y Sarhua se une al río Pampas y finalmente al Amazonas.

Los ríos del valle de Qaracha son de agua dulce y en toda su extensión: caracterizado por sus pozos profundos, correntadas y remansos, permite la existencia de aves, bagres y principalmente truchas, que según los testimonios de los pobladores fueron llevadas por los lucanamarquinos en el siglo XIX e inmediatamente se reprodujeron. En la actualidad, es uno de los principales recursos que solventa la economía de la zona. Los jóvenes venden en los mercados, las familias humildes intercambiaban con granos, las promociones de los colegios organizan truchadas y obtienen sus primeros fondos. Incluso, los residentes en Huamanga, llevan las truchas del río Qaracha y organizan cevichadas para sus ingresos. Aún más, la trucha es identidad y aunque los pobladores de Tiopampa y La Merced son los mejores trucheros, es una mina al acceso de todos.

En los últimos años, la trucha del río Qaracha y sus afluentes viene sufriendo una espeluznante enfermedad. En diferentes partes de la trucha se observan llagas y heridas profundas que inmoviliza y genera una muerte lenta. Los trucheros indican que hace algunos años sólo se observaban en la jurisdicción del pueblo de Huancasancos. Tristemente, en la actualidad se ha difundido y hasta las truchas del río Qillumayu padecen de dichas heridas.  

Una de las causas que habría provocado la formación de las heridas en los cuerpos de las truchas, posiblemente sea el desagüe del pueblo de Huancasancos, que hace algunas décadas al ser vertidas al río, viene contaminando constantemente y por el aumento demográfico es con mayor intensidad. Los desagües son dañinos para las truchas, porque están habituados a las aguas frías y limpias.

Si en estos momentos el mundo enfrenta un enemigo común poniendo en prueba nuestra capacidad de vivir en sociedad, también nos deja muchas lecciones: aprender a valorar el medio ambiente, los recursos y cuidar el bien común. En nombre de la modernidad no podemos seguir contaminando nuestros ríos y matando a los recursos ictiológicos.

Esta nota, es un llamado a todas las autoridades, sus profesionales y los pobladores de la provincia de Huancasancos. La trucha es vida y hay que curarlo. Como todos ustedes, quiero ver nuestros ríos limpios y con abundante trucha. Deseo disfrutar un baño en familia y seguir pescando con mis amigos en los pozos de Ancapatianan, Wañunavado, Aqopampa, Atuqpapawanan o en Sireñayuq. Llaqtamasillay, amaya qulluchisunchu truchanchikta.