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Una publicación de la asociación SER

Lava Jato en serio peligro: Eligen a Pedro Chávarry como Fiscal de la Nación

A pesar de todo, la Junta de Fiscales Supremos ha elegido a Pedro Chávarry Vallejos como nuevo Fiscal de la Nación. Chávarry, aseguró su nombramiento no solo, al parecer, por un compromiso de Pablo Sánchez de no lanzarse a la reelección, sino también, por un errado criterio de antigüedad que, convenientemente, hace de lado a los criterios meritocráticos para asumir tan importante cargo en plenas investigaciones de Lava Jato.

Chávarry tiene la sombra aprista a su lado, y en consecuencia, no da la garantía de independencia e imparcialidad que  requiere el cargo que asume. ¿Por qué? El diario La República hizo conocido el compadrazgo que tiene con Peláez Bardales, lo que sumado a que Chávarry fue elegido cuando Edmundo Peláez fue presidente del Consejo Nacional de la Magistratura, más su siguiente votación (ni bien elegido como supremo) a favor de que el hermano, José Peláez, sea Fiscal de la Nación. Y esto último, rompiendo un criterio acordado (aunque inidóneo) por los fiscales para la elección: la antigüedad en el cargo.

El nuevo Fiscal no ha hecho nada por deslindar de esta percepción. En todo caso esta elección era la oportunidad y su deber, pero no pasó nada. El 7 de mayo se pidió mediante oficio, con copia a todos los supremos, las decisiones fiscales que habían tenido cada uno en los últimos 3 años. Pero hasta hoy no hay respuesta. Y eso que hay casos delicados que están en sus manos de los que debiera informar, pero tampoco lo hace; por ejemplo, la denuncia que el fiscal Domingo Pérez hizo sobre la intromisión fujimorista (incluída Rosa Bartra, presidente de la Comisión Lava Jato) en la diligencia de los locales de Fuerza Popular, que tiene en su despacho desde febrero de este año.

La elección, basada en un criterio (el de antigüedad) que no tiene nada que ver con la garantía de independencia que requiere el Ministerio Público más aun en el caso Lava Jato, aconteció sin transparencia ni publicidad: no existe un reglamento, y nadie quiere al parecer que exista. Una propuesta mínima, que plantea exposición de candidaturas, planes de trabajo, exposición de declaraciones juradas y decisiones más importantes, fue entregada al Acuerdo Nacional de la Justicia  y al Ministerio Público el 7 de mayo; pero no fue debatida ni por asomo.

La incertidumbre de lo que el nuevo Fiscal de la Nación, más allá de sus palabras iniciales, está presente y es un riesgo. ¿Qué cambios realizará entre los fiscales y entre los coordinadores de las especialidades de lavado de activos o corrupción?, ¿quiénes serán su personal de confianza en esta gestión, y quiénes ocuparán las gerencias?, ¿se mantendrá el fiscal Peña-Cabrera, quien ha sido señalado por el fiscal Domingo Pérez como quien le refirió que no pregunte por “AG” a Barata?, ¿qué va a ser de la investigación a los congresistas fujimoristas por lo denunciado por el fiscal Domingo Pérez?

Si las denuncias no están bien trabajadas ni bien planteadas, tarde o temprano se caerán y eso lo saben los abogados. Es responsabilidad de la gestión de Pedro Chávarry que eso no pase, y sobre todo, demostrar que (si le es posible) no es un personaje que le hará el juego al Apra u otros actores políticos. El caso Lava Jato está en sus manos, y será de su responsabilidad y de quienes le eligieron, si queda en la impunidad.