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Una publicación de la asociación SER

Los troles y el voto nulo

Foto: Los Andes

Julio Failoc Rivas.

El término “guerra sucia” es utilizado en distintos contextos. En el sentido estricto del término, “guerra sucia” alude a un conjunto de acciones ilegales, coactivas o violentas del ejército o de grupos paramilitares en contra la población civil de un país, generalmente, alzado en armas. En política, sin embargo, se usa para hablar de aquella herramienta que sirve para “enlodar” la imagen del contrincante, buscando desestimular a sus seguidores y restarle votos.

En la era digital han surgido los troles como operadores de la guerra sucia y de las antis-campañas negativas dirigidas principalmente en contra de los candidatos que tienen mayores posibilidades electorales. En la jerga de Internet, un trol, ​ plural troles (del inglés troll), describe a una persona que publica mensajes provocadores, irrelevantes…..El trol puede crear mensajes con diferente tipo de contenido como groserías, ofensas, mentiras difíciles de detectar, con la intención de confundir

La táctica, tipificada como “guerra sucia” o anti-campaña, implementada por los troles en las redes sociales, busca manipular y lanzar afirmaciones falsas, rumores, o cosas por el estilo con la finalidad de desdibujar la imagen del contendor

El objetivo de la guerra sucia o anti-campaña a través de los troles es claro: disuadir a los electores para votar por determinado candidato. Sin embargo, la cosa no queda allí, los troles –despreciables por el papel nefasto que cumplen- lejos de cumplir con su objetivo, generan daños colaterales porque enlodan aún más la política y alejan y desaniman a las personas decentes, principalmente a los jóvenes, de la política.

Los troles no generan daño a los candidatos que atacan, al que le inventan una patraña para alejar el voto conservador y desinformado, porque aún cuanto sea cierto, el solo hecho de ocultarse en el anonimato con nombre o rostro falso, invalida la acusación que puede ser legítima o no.

Los troles, mercenarios de la política, en su mayoría del sexo masculino, son contratados por candidatos marginales y menos favorecidos por el voto popular, que ven en el candidato troleado un peligro para sus objetivos electorales.

Los troles, por su naturaleza, mercenaria, cobarde, miserable, difamadora, mezquina y atentatoria contra la mujer, hoy constituyen un riesgo para la sociedad y la política. No solo intentan convertir la política en lo más sórdido con el propósito de que los electores vicien su voto, sino que la pone al servicio de los corruptos y miserables que financian su infamia.  Es pues un deber patriótico denunciarlos con nombres y apellidos y ponerlos a merced de la justicia, porque difamar, acusar sin pruebas y poner en cuestión la honra de una mujer, es un delito que tiene que ser pagado.

Tengan cuidado con los troles que buscan generar más desconfianza para aumentar el voto nulo y blanco y favorecer a los corruptos. A más votos nulos, mayores posibilidades tienen los candidatos de los “disueltos”.

Cuidado con el voto nulo que terminarás favoreciendo a los candidatos de los partidos que más detestas.