Skip to main content
Una publicación de la asociación SER
Historiador

Los vicepresidentes de la República Peruana (I Parte)

La República del Perú ha sido gobernada, en sus casi 200 años de existencia, por unos 50 presidentes.  La cifra es un tanto variable debido a las distintas crisis políticas y golpes de Estado que el país ha experimentado, especialmente en los siglos XIX y XX.  Entre las personas que en algún momento han ejercido la presidencia, quien gobernó por más tiempo fue Augusto B. Leguía: poco más de 15 años, en dos períodos (1908-1912 y 1919-1930).  Por el contrario, quien gobernó por apenas unas horas, durante el día 1ro de marzo de 1931, fue Monseñor Mariano Holguín -ante quien renunció Luis Miguel Sánchez Cerro, el líder del golpe de Estado contra Leguía-, prontamente reemplazado por el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Leoncio Elías.

Los presidentes peruanos han sido acompañados en sus peripecias por vicepresidentes de variada lealtad, incluidos en la mayoría de nuestras constituciones con la idea de reemplazar al jefe de Estado en caso de viaje, vacancia o muerte.  Sin embargo, no todas las constituciones peruanas han incluido el cargo.  Cuatro constituciones consideraban un solo vicepresidente (1823, 1826, 1828 y 1856).  Cinco constituciones no consideraban a ningún vicepresidente (1834, 1839, 1867, 1920 y 1933).  Y solo tres constituciones han considerado que eran necesarios dos vicepresidentes (1860, 1979 y 1993).

Don Jorge Basadre evaluaba en los siguientes términos el rol de los vicepresidentes en los primeros 15 años de existencia del país, cuando rigieron nuestras 5 primeras y efímeras constituciones (1823-1839):

“Desde la Constitución de 1823 fue establecida, de acuerdo con el ejemplo de Estados Unidos, la figura del vicepresidente, con las mismas calidades que el presidente en cuanto a sus requisitos.  En defecto del vicepresidente, la administración del Poder Ejecutivo correspondía al presidente del Senado.

“Según la Carta de 1826 [la “Constitución Vitalicia” de Bolívar], el vicepresidente, nombrado por el presidente y aprobado por el Cuerpo Legislativo, era el jefe del gabinete ministerial.  Por lo tanto venía a ser responsable, con el secretario del Despacho del departamento respectivo, de la administración del Estado.  Despachaba y firmaba, a nombre de la República y del presidente, todos los negocios de la administración con el secretario de Estado correspondiente.  A falta del presidente y vicepresidente, se encargaban interinamente de la administración los secretarios de Estado bajo la presidencia del más antiguo en ejercicio, hasta la reunión del Cuerpo Legislativo.

“En la Constitución de 1828 el vicepresidente volvía a su condición de simple sustituto eventual del presidente.  En defecto de uno y otro debía ejercer el cargo provisionalmente el presidente del Senado quedando, entre tanto, suspenso de las funciones de senador.

“La Vice-Presidencia, bajo el influjo del recuerdo de lo ocurrido con La Fuente, fue suprimida en la Constitución de 1834.  En los casos de vacancia se debía encargar provisionalmente de la Presidencia de la República el presidente del Consejo de Estado para convocar dentro de los diez primeros días a elecciones presidenciales.  Resolvió la Carta del 34 la duda creada en 1833 cuando llegó el fin del gobierno de Gamarra sin que se supiera claramente quién era su sucesor legal, pues ordenó que si concluido el período constitucional no se hubiera hecho la elección por algún accidente o, verificada ella, el electo estuviera fuera de la capital, el presidente del Consejo de Estado se encargaría del Poder Ejecutivo mientras se practica la elección o llegase el electo.  El presidente del Consejo de Estado era escogido anualmente por el Congreso sin que pudiera recaer esta elección en eclesiásticos.  Para reemplazarlo debía hacer sus veces el que hubiese obtenido el accésit [= segundo lugar] en la votación del Congreso, y así sucesivamente; a falta de ello elegiría el Consejo.

“La Constitución de 1839 dispuso que, cuando vacara la Presidencia de la República, o concluyese el período constitucional sin elección o en ausencia del electo, el presidente del Consejo de Estado asumiría el Poder Ejecutivo.  En el primer caso convocaría a elecciones dentro de los primeros diez días.  Si en alguno de los casos antedichos faltare el presidente del Consejo, se haría cargo del mando supremo el que lo hubiese subrogado accidentalmente en la Presidencia.  El presidente del Consejo, el vicepresidente y un tercero para los casos legales en que faltaren ellos, debían ser elegidos en cada legislatura por el Congreso” (Basadre, ‘Historia de la República’, 1er Período, cap. 30; ed. 2014, t. 2, pp. 264-265).

*          *          *

¿Por qué las Constituciones de 1834 y 1839 anularon el cargo de vicepresidente?  ¿Qué había ocurrido con el general Antonio Gutiérrez de la Fuente, vicepresidente del gobierno del general cuzqueño Agustín Gamarra (1829-1833), para considerar el cargo innecesario, o quizás hasta contraproducente?

La Constitución de 1828 establecía, Título Quinto (Poder Ejecutivo):

- Artículo 82º.-  El Supremo Poder Ejecutivo se ejercerá por un solo ciudadano, bajo la denominación de Presidente de la República.

- Artículo 83º.-  Habrá también un Vicepresidente, que reemplace al Presidente en casos de imposibilidad física o moral, o cuando salga a campaña; y en defecto de uno y otro ejercerá el cargo provisionalmente el Presidente del Senado, quedando entre tanto suspenso de las funciones de Senador.

- Artículo 84º.-  El ejercicio del Poder Ejecutivo no puede ser vitalicio, y menos hereditario.  La duración del cargo de Presidente de la República será la de cuatro años: pudiendo ser reelegido inmediatamente por una sola vez, y después con la intermisión del período señalado.

- Artículo 85º.-  Para ser Presidente o Vicepresidente se requiere haber nacido en el territorio del Perú, treinta años de edad, y las demás calidades que exige esta Constitución para Senador.

Estas normas de 1828 rigieron durante el primer gobierno del general Gamarra (1829-1833), quien había llegado al poder luego de deponer al presidente anterior, el mariscal José de la Mar (1827-1829).  Según Basadre, la caída de La Mar --un militar políticamente liberal y sin ambiciones de poder--, se debió a las conspiraciones de un “triunvirato” de jefes militares de carácter autoritario: “Santa Cruz, antiguo presidente provisional del Perú y rival de La Mar en la elección [de 1827], nombrado luego ministro peruano en Chile y finalmente presidente de Bolivia [en 1829], Gamarra, prefecto del Cuzco, y La Fuente, prefecto de Arequipa” (‘Historia de la República’, 1er Período, cap. 15; ed. 2014, t. 1, p. 294).

El Congreso legitimó la situación eligiendo a los ambiciosos militares golpistas: “Conforme a la Carta de 1828, ya había sido elegido el Senado.  De acuerdo con ella, correspondía a su presidente ocupar la Presidencia de la República vacante.  Pero este ciudadano, el senador por Lima Andrés Reyes se negó a ello, si bien dirigió la sesión en que se trató del asunto.  Después de discutir arduamente, ambas ramas del Poder Legislativo, juzgaron que debían optar por la elección parlamentaria de un gobierno provisorio mientras los pueblos escogían a los mandatarios en propiedad; y el mismo 31 de agosto [de 1829] designaron a Gamarra y a La Fuente presidente y vicepresidente interinos de la República.  El mismo día hizo el Congreso la convocatoria a elecciones populares, […].  Fueron las de 1829 las primeras elecciones presidenciales populares del Perú.  Se verificaron sin lucha y constituyeron, como otras más tarde, la ratificación de una situación de hecho.  Gamarra obtuvo votos de más de la mayoría absoluta de los colegios electorales de provincia exigida por la Constitución y fue proclamado por el Congreso para el período de cuatro años que debía concluir el 19 de diciembre de 1833.  De los otros candidatos presidenciales, entre los cuales, según la extraña norma de entonces, debía ser vicepresidente el accesitario a la presidencia con mayoría absoluta, ninguno obtuvo esa mayoría.  Procedió el Congreso a elegir entre los dos candidatos más favorecidos por los electores.  Resultó electo La Fuente.  El otro candidato a la vicepresidencia fue José María de Pando.  La ley concerniente a ambas designaciones tuvo fecha 19 de diciembre de 1829.  Gamarra y La Fuente juraron sus nuevos cargos el 10 de diciembre” (t. 1, pp. 299-300).

¿Qué ocurrió con estos aliados políticos?  ¿Perduró la alianza entre Gamarra y La Fuente, que separó a La Mar del poder?  Lo veremos en un siguiente artículo.

 

Referencias:

Congreso de la República del Perú, Archivo Digital de la Legislación del Perú, Constituciones políticas del Perú <http://www.leyes.congreso.gob.pe/constituciones.aspx>

Jorge Basadre Grohmann [1903-1980]. ‘Historia de la República del Perú (1822-1933)’. 9na ed. Lima: Grupo El Comercio, 2014. 18 tomos.

= = =