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Una publicación de la asociación SER

Los vicepresidentes de la República Peruana (II)

El mariscal Agustín Gamarra y el general Antonio Gutiérrez de la Fuente se aliaron para derrocar en agosto de 1829 al mariscal José de la Mar.  El Congreso los confirmó como presidente y vicepresidente, siguiendo lo que indicaba la Constitución de 1828.  Sin embargo, las relaciones entre ambos caudillos no se mantuvieron en buenos términos por mucho tiempo.

Don Jorge Basadre, en su ‘Historia de la República’, explicaba: “Durante el gobierno de Gamarra de 1829 a 1833, a pesar de las agitaciones políticas, funcionó el Poder Legislativo en forma relativamente normal.

“El Congreso ordinario de 1829, primero de la vida republicana, actuó… dividido en las Cámaras de Senadores y de Diputados.  En 1830 debió reunirse el segundo Congreso ordinario; pero a pesar del decreto de convocatoria, no llegó a instalarse.  Solo el 19 de abril de 1831 comenzó la nueva legislatura, en primer lugar, por declararse ordinaria, y funcionó hasta setiembre.  El Congreso ordinario de 1832 estuvo en sesiones del 29 de julio hasta el 22 de diciembre.  En 1833 se instaló la Convención Nacional [el Congreso Constituyente que revisó la Constitución de 1828 y elaboró la de 1834, que anuló el cargo de vicepresidente] […].

“Varias personas ocuparon el poder interinamente a lo largo del primer mandato presidencial de Gamarra.  En primer lugar, estuvo el vicepresidente La Fuente cuando el Presidente se dirigió al Cuzco con el correspondiente permiso del Consejo de Estado, a raíz de la rebelión que estalló en ese lugar en agosto de 1830.  Al ser depuesto La Fuente el 16 de abril de 1831, tres días antes de la instalación del Congreso, el 18, se encargó del mando supremo… al presidente del Senado, don Andrés Reyes, como llamado por la ley. [...]  En 1829 era senador por el departamento de Lima y ocupó el cargo de primer presidente del Senado del Perú.  En la función de presidente interino estuvo hasta el regreso de Gamarra el 21 de diciembre de 1831. […]

“Del 27 de setiembre al 1° de noviembre de 1832 Gamarra se separó del mando por causa de enfermedad y lo reemplazó el presidente del Senado Manuel Tellería. […]

“Al estallar en julio de 1833 el motín de Ayacucho, se puso Gamarra en campaña el 30 de ese mes después de entregar la Presidencia de la República al vicepresidente del Senado don José Braulio del Camporredondo.  Reasumió el mando el 2 de noviembre” (Basadre, ‘Historia de la República’,1er Período, cap. 18; ed. 2014, t. 2, p. 56).

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Como se aprecia, La Fuente sólo cumplió con su función constitucional de reemplazar al presidente en una oportunidad, por poco más de siete meses, entre setiembre de 1830 y abril de 1831.  ¿Qué ocurrió?

Pues parece que el vicepresidente quería dar un golpe de Estado y adueñarse de la presidencia, o eso era lo que se rumoreaba en Lima.  Basadre cita las memorias políticas del médico liberal piurano Santiago Távara y Andrade [n.1790-m.1874], la ‘Historia de los partidos’ (ed. 1951): “Se dijo entonces que el plan para suplantar al general Gamarra debía llevarse a cabo bajo las más estrictas formas constitucionales.  Al empezar sus sesiones el Parlamento, debía ser acusado ante la Cámara de Diputados el Presidente ausente: admitida la acusación, depuesto y entregado a la jurisdicción del Senado”.

Al salir de Lima para debelar la rebelión cuzqueña de 1830 y reforzar la frontera con Bolivia, Gamarra, para salvaguardar sus intereses, había dejado a dos importantes aliados políticos en la capital.  Uno era el prefecto Juan Bautista Eléspuru.  Otro era su propia esposa, la cuzqueña Francisca Zubiaga y Bernales, entonces de 30 años, quien, por su enérgica participación en la guerra civil de 1834 sería después apodada “La Mariscala”.

Cuenta Basadre: “La Mariscala con el prefecto de Lima, Eléspuru, se quedan vigilando a La Fuente.  Este trata de no enviar refuerzos y de convocar un congreso que lo haga presidente definitivo.  La Mariscala abre las cartas que traen los postillones de provincias, seduce a los oficiales de órdenes que portan mensajes; azuza a periodistas y espías; y, al fin, lanza a las calles una poblada que busca a La Fuente en su casa y lo hace huir por los techos para buscar luego refugio en un barco norteamericano anclado en el Callao.  Música, colgaduras, cohetes, repiques y hasta misas celebran la jornada, la "campaña de las chimeneas" hecha velozmente por el bravo La Fuente, dicen los periódicos gamarristas.  Férreamente dominan en los dos siguientes años (1832 y 1833) la Mariscala y Gamarra” (Basadre, ‘Historia’, 1er Período, cap. 19; ed. 2014, t. 2, p. 76).

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Las tenciones entre el Vicepresidente, el Prefecto y la Primera Dama habían ido escalando en los primeros meses de 1831.  Según Basadre, la suspensión de un decreto de 1828 prohibiendo la importación de trigo para proteger a los productores nacionales, aumentó el rechazo contra La Fuente:

“Unos comerciantes de Estados Unidos residentes en Lima que, a pesar de la prohibición, habían traído al Callao un barco cargado de harinas y tocuyos, géneros prohibidos, propusieron en setiembre de 1831 pagar los derechos al contado si se les permitía introducir esas mercaderías.  La Fuente ya habíase encargado del mando por ausencia de Gamarra y concedió la autorización, sin facultad para ello, aunque impelido por la necesidad de abaratar el pan.  El comerciante Pfeiffer, que expedía los frutos de las haciendas San José y San Javier de Nasca, arrendadas por el Estado a la familia del prefecto de Lima, Juan Bautista Eléspuru, había intentado monopolizar las harinas; La Fuente denuncia en su manifiesto que en dicho negociado estaban interesados el propio Eléspuru y la señora Gamarra, aunque Eléspuru lo niega enérgicamente.

“Alarmó en Lima el decreto que hacía ilusoria la Ley de Prohibiciones, pues se sintieron afectadas las clases industriosas, los agricultores, los capitalistas, los propietarios y todos los que aspiraban a la prosperidad de la industria nacional excluyendo las producciones de la extraña que se pudieran lograr en nuestro suelo o fabricarse por los nuestros (esto es lo que dice Eléspuru).

“La oposición contra el decreto de La Fuente tuvo su foco en la tertulia de la señora Gamarra y en un sector de la prensa periódica.  El más connotado de los escritores en este bando resultó ser el colombiano José Ayala, redactor de ‘El Monitor’, que fue perseguido por La Fuente y deportado del país, no obstante la creencia del vicepresidente de que el periodista hallábase inspirado y protegido por el prefecto.  La Junta Departamental, por su parte, expresó públicamente su alarma ante la supresión de la Ley de Prohibiciones, por considerar que la industria de las provincias quedaría reducida a ruinoso estado.  El acuerdo que adoptó fue transmitido al prefecto; y este lo elevó, a su vez, ante La Fuente, no obstante de que dicho organismo no tenía en el asunto injerencia legal alguna.  La Junta Departamental "convertida en ciego instrumento de las intrigas de Eléspuru y de su aliada", fue entonces disuelta por el vicepresidente” (Basadre, ‘Historia’,1er Período, cap. 18; ed. 2014, t. 2, p. 44).

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Esta historia continuará.

Referencias:

* Retrato del Mariscal Agustín Gamarra [n.1785-m.1841], 1830 (MNAAHP).

* Retrato en miniatura de Francisca Zubiaga [n.1803-m.1835], ca. 1825 (MNAAHP).

* Foto del Mariscal Antonio Gutiérrez de la Fuente [n.1796-m.1878], ca. 1870 (Archivo Courret, BNP).

Jorge Basadre Grohmann [1903-1980]. ‘Historia de la República del Perú (1822-1933)’. 9na ed. Lima: Grupo El Comercio, 2014. 18 tomos.

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