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Una publicación de la asociación SER
Abogado peruano, ex Presidente Ejecutivo de DEVIDA, Director del Centro de Investigación Drogas y Derechos Humanos, CIDDH

Lucha contra la Corrupción y el Narcotráfico

Cumplidos cien días del nuevo Gobierno de PPK, nos damos cuenta de dos cosas: primero, que el gobierno de Ollanta Humala se encargó de ejecutar una política obsoleta, simbólica de lucha contra las drogas, y con escasos resultados sostenibles, recordando que durante dos años (2012/2014) la política estuvo a cargo de la actual Presidenta Ejecutiva de DEVIDA.

Lo segundo, es que se acaba de reconocer que a pesar de los resultados de erradicación de más de 100,00 has de coca en cinco años, la resiembra ha sido muy alta el 2015 y el 2016, alcanzando el 92%. Esto no es más que la demostración clara del total fracaso de la política de erradicación indiscriminada como la que ha llevado a cabo el anterior y –aparentemente- este Gobierno.

Pero si ello sucede en el campo operativo de la reducción de la oferta, tenemos que el significado de haber elegido a Carmen Masías a cargo de la Presidencia DEVIDA constituye un ejemplo perfecto de la “silla giratoria” que permite la circulación de recursos económicos procedente de la cooperación internacional -absolutamente dirigidos por intereses personales- donde participa el Estado a través de DEVIDA, la cooperación internacional principalmente de USAID y ONG privadas como CEDRO (Carmen Masías), InfoRegión (Manuel Boluarte, encargado de Imagen del Mininter), Capital Humano (vinculada al vice Ministro del Interior Ricardo Valdés) y Consult Andes del analista Jaime García, a quien se le ve con frecuencia en los pasillos de DEVIDA para gastar recursos del Desarrollo Alternativo.

Es en ese contexto que debemos expresar nuestras serias dudas sobre la real voluntad política del Gobierno de PPK, de luchar contra las distintas formas de corrupción., Mas allá de los escándalos de un ex asesor presidencial en materia de Salud y la tardía respuesta del Gobierno, o la creación de una Comisión de Integridad, o la propuesta de imprescriptibilidad de los delitos de corrupción, lo cierto es que este Gobierno y el anterior; y seguramente el fujimorismo adolecen de la capacidad de entender las reales causas, características y consecuencias del narcotráfico en el territorio nacional. Quizá por ello, se ha planteado reducir el presupuesto de DEVIDA para el 2017 de 271 millones a 222 millones de soles. No esta claro si es por ineficacia, o por las serias dudas que hay sobre la performance de esta entidad como rectora en materia de políticas sobre drogas.

Y mientras tanto, el narcotráfico sigue vivito en puertos y fronteras peruanas, así como en las principales ciudades del país, donde ni la Ley de Flagrancia, ni el sistema de recompensas permite interrumpir: la intensa exportación de pasta base y clorhidrato de cocaína por el sur peruano, por medios terrestres, el reguero de intensos capitales sucios que se quedan en las cooperativas y casas de cambio en las ciudades del interior del país.