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Una publicación de la asociación SER

Madre de Dios: una tierra de nadie que requiere atención

En las últimas semanas, la discusión en torno a la coyuntura nacional se ha centrado en la estabilidad en el país. De manera particular, en torno a las relaciones entre el gobierno central y el poder legislativo, excluyendo otros temas de igual valor. Hace solo semanas el Papa Francisco en su visita a Puerto Maldonado, capital de Madre de Dios, hizo una llamada de atención a los políticos y al resto del Perú sobre la situación lamentable y latente en dicha región: la trata de personas y la violencia hacia las mujeres[1]. Y es que mientras la inestabilidad presidencial tiene altas y bajas, en Madre de Dios la situación es constante.

Uno de ellos es el bienestar. Mientras que distintos indicadores socioeconómicos expresan un supuesto éxito en la región, como el IDH-PNUD que coloca a Madre de Dios en el puesto 4 o el Mapa de Pobreza que la ubica en el segundo grupo con menos pobreza a nivel nacional, siendo así una de las regiones más ricas- la realidad es otra en cuanto a salud y la educación. Precisamente, existen otros indicadores, así como estudios que reflejan más precisamente la realidad de la “tierra de nadie” como expresan sus propios habitantes. La explicaciónradicaría en la distribución y calidad de los servicios sociales de bienestar: instituciones educativas y establecimientos de salud (Pribble 2011).

Es posible explicar la situación de Madre de Dios desde la capacidad estatal, en específico, desde el poder infraestructural de este (Mann 2008) a partir de la focalización en la distribución de los servicios sociales de salud y educación en la región. Para ello, nos preguntamos ¿qué problemas encontramos referentes a la distribución de estos servicios sociales? y ¿cómo la capacidad del Estado se ve expresada en la distribución de estos servicios?

Esto se puede apreciar en los indicadores de resultados. En cuanto al tema de salud, mientras que la esperanza de vida al nacer supera el promedio nacional por dos años, el 58% de niñas y niños entre 6 y 36 meses sufre anemia, superando por 23 puntos porcentuales al promedio nacional. A nivel rural, solo el 32% de los habitantes tiene acceso a fuentes mejoradas de agua y muchos de sus ríos están contaminados por mercurio, lo que afecta a las zonas aledañas a los campamentos mineros.

En cuanto a la educación, mientras que la población con secundaria completa en Puerto Maldonado representa el 72.21% frente a un 67.87% a nivel nacional, las pruebas ECE descalifican este indicador: el 2016, solo el 7.4% de alumnos de 2º año de secundaria alcanzaron el nivel suficiente en la prueba de matemática en educación básica regular. A nivel rural, el 21.3% de sus habitantes mayores de 14 años no tiene nivel educativo[2].

De esta manera, se puede apreciar que la situación educativa y de salud en la región es a simple vista positiva, pero en un análisis riguroso se puede determinar que los habitantes de la región no tienen un nivel de vida deseable. ¿Cómo podemos explicar este extraño desarrollo? La clave no está solamente en la distribución inadecuada de los servicios sociales, sino también en su calidad. En primer lugar, las instituciones educativas y los establecimientos de salud tienen una lógica de distribución que refleja un bajo poder infraestructural. Es decir, una baja capacidad de penetrar en el territorio, lo cual se pone en evidencia en dos situaciones claves. Por un lado, el Estado se deja influenciar por los actores no estatales en el territorio. Esto se evidencia en La Pampa, en donde no existen servicios de salud y educación a pesar de la gran población que vive ahí, los establecimientos rodean la zona, sin penetrarla.

Por otro lado, los servicios no responden a las necesidades de los pobladores: en Puerto Maldonado solo hay un hospital, que es además el único en toda la región y los establecimientos son de nivel I y II en su mayoría, incapaces de atender a los usuarios (solo hay técnicos de enfermería en ? de los establecimientos). Según el INEI, se estima que son 74 mil habitantes, no obstante, según mis propias investigaciones[3], el número asciende a más de 150 mil. En cuanto al tema educativo, las instituciones educativas son de nivel inicial o primaria en su gran mayoría, a pesar de la alta demanda por educación secundaria, lo que impide que los estudiantes culminen sus estudios. Esto se ve reflejado en el 27.9% de habitantes que no lograron obtener el grado de educación básica.

En conclusión, la situación educativa y de salud en Madre de Dios puede ser explicada por la forma de distribución de los servicios sociales, que carece de una lógica que se adecúe a las características de la población que vive en la región y de una fuerza que logre enfrentar las adversidades. Es necesario que el gobierno exprese su poder a partir de acciones que respondan a las necesidades de la población. La inestabilidad presidencial es un tema importante, pero es necesario atender problemáticas que llevan años sin resolver al interior del país.

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Alejandra Fuentes forma parte del programa Comadre Jr. de la Plataforma Comadres, espacio que busca posicionar el trabajo de las mujeres jóvenes en el análisis de la política nacional e internacional.

Referencias

Arriarán, Gabriel y Susana CHÁVEZ (2017). “Espacios de frontera y excepcio?n: Encuentros entre los servicios y las necesidades de salud de las mujeres en La Pampa”. Lima: Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos.

Instituto Nacional De Estadística E Informática

Mann, Michael (2008). The Autonomous Power of the State: Its Origins, Mechanisms and Results. European Journal of Sociology, pp. 53-64.

Pribble, Jennifer (2010). Worlds Apart: Social Policy Regimes in Latin America. St Comp Int Dev.

Sistema de Información Regional para la Toma de Decisiones. Consulta 21 de agosto de 2017. http://iinei.inei.gob.pe/iinei/SIRTOD/


[1]  Efectivamente, Madre de Dios está caracterizada por el fenómeno de la trata de personas, particularmente en la zona de minería ilegal conocida como “La Pampa”, en el kilómetro 108 de la carretera Interoceánica (Arriarán y Chávez 2017).

[2]  No tiene nivel inicial, primario o secundario

[3]  Los informantes fueron parte del trabajo de campo realizado para la tesis de licenciatura de Alejandra Fuentes en la ciudad de Puerto Maldonado. Se contó con la participación de 21 informantes, pertenecientes al sector público y a organizaciones sociales locales.