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Una publicación de la asociación SER

In memoriam David Graeber (1961-2020)

Foto: Penguin Books

Luis Alberto Suárez Rojas, Doctor en Ciencias Sociales y Antropología, Docente en la Escuela de Antropología de la UNMSM y Consultor.

En estos tiempos de pandemia, la aceleración digital nos permite experimentar un inusitado sentido de lo instantáneo, no importa si nos separa un océano, las noticias viajan a la velocidad de Kbits por segundo. Así, el 3 de setiembre, nos sorprendió el tweet de Nika Dubrovsky, esposa de David Graeber: “Ayer la mejor persona del mundo, mi marido y mi amigo. @davidgraeber murió en un hospital de Venecia”. Leer esa línea me dejó sin aliento, desconcertado, con un nudo en la garganta y una sensación de desolación. Graeber fue uno de los antropólogos más destacados por su compromiso social, su actividad pública, sus ideas anarquistas, por ser un lúcido investigador y un certero crítico del sistema capitalista.

David Graeber nació en New York (EEUU) en 1961, de madre y padre de origen judío. Su padre fue miembro de la Liga Comunista Juvenil siendo universitario y luchó en la Guerra Civil Española. Graeber fue parte del movimiento anarquista desde los 16 años, más adelante, miembro del “Industrial Workers of the World”. Alcanzó la fama mundial gracias a su libro En deuda: Una historia alternativa de la economía, sido citado 3,873 veces según Google Scholar. Este trabajo provocó un revuelo y es considerado hoy un bestseller. Su experiencia de campo en Madagascar (1989) inspiró sus reflexiones y derivó en su trabajo Lost people: magic and the legacy of slavery in Madagascar (2007), a este se suman otros títulos como Possibilities: Essays on hiercarchy,rebellion and desire (2007), Fragmentos de antropología anarquista (2011), Somos el 99%  (2014), La teoría de las normas (2015) y su famoso libro Trabajos de mierda: una teoría (2018). Su presencia mediática fue notable, por esa razón, encontramos más de 13,400 resultados en la sección de videos solo bajo el nombre David Graeber.

 

En el 2005 la Universidad de Yale había decidido no renovarle el contrato, pues Graeber siendo parte del sindicato “Industrial Workers of the World” había sido arrestado varias veces durante protestas contra la globalización. Esta polémica lo catapultó a la escena pública londinense y provocó una fuerte reacción de profesores de todo el mundo. Así, en el 2006, tras su conferencia en la London School of Economics (LSE), Maurice Bloch, profesor retirado de la LSE escribió una carta a la Universidad de Yale, señalando que el trabajo Graeber era sobresaliente y que “es el mejor teórico de la antropología de su generación desde cualquier lugar del mundo” (Bloch). Fue también un activo miembro del Movimiento por la Justicia Global y “Ocupy Wall Street”. Además, esparció sus argumentos y análisis crítico en periódicos y revistas como The Nation, Mute, The New Left Review y Harper’s.

 

Trabajos de mierda: Una teoría (Ariel, 2018) tuvo su origen en su artículo On the Phenomenon of Bullshit Jobs: A Work Rant publicado en la revista Strik que se viralizó en las redes sociales. Su reflexión sobre los trabajos de mierda buscó que sea “una flecha dirigida al corazón de nuestra civilización” (Graeber, 2018, pág. 24). En su visión, somos una sociedad que ha puesto en el centro de sus vidas el trabajo y la noción de ser productivos como un fin en sí mismo. Graeber es enfatico: “nuestra sociedad es adicta al trabajo” y al parecer ha devenido en “nuestra insignia de ciudadanía moral”. Los trabajos de mierda son una retórica y muchas personas consideran que estos no ayudan a nadie, son una estafa y son altamente desmoralizantes, ahí radica su núcleo crítico. De igual modo, este libro constituye una semilla para reimaginar el trabajo antropológico.

 

Graeber tambien se preocupó por el agotamiento de los recusos naturales y el cambio climático, por lo tanto, ha propuesto tres ideas centrales: eliminar los trabajos de mierda, a fin de reducir masivamente el cambio climático, segundo, detener la construcción de edificios que no sirven a nadie, pues es puramente especulativo producto de una alianza entre los gobiernos y el sector financiero; y finalmente, desterrar la obsolescencia programada y obligar hacer productos de grado militar para todos. El problema está en cómo se reproduce el sistema capitalista, por ello señala: “Esa uberización del empleo no es más que la pura y antigua superexplotación del capitalismo, no tiene otro nombre” (Graeber, 2018) y plantea que el capitalismo como lo conocíamos acabó en 1980.

 

En medio del covid-19, Graeber logró publicar dos textos, por un lado, “What is anarchism” (Anarchies, CHUP, 2020, 256 pág), donde los audaces entrevistadores Mehdi Belhaj Kacem y Assia Turquier-Zauberman interrogan a Graeber sobre la historia de la anarquía, su relevancia contemporánea y su futuro; incluso sugiere algunas ideas sobre la ética anarquista, la cual atraviesa tanto el ámbito político, el arte, el amor, la sexualidad y otros[1]. Y por otro lado, Uprinsings: An illustrated guide to popular rebellion” (Kairos, 2020, 128 pág) escrito con Nika Dubrovsky, en el que ambos analizaron las últimas manifestaciones globales y sus objetivos políticos: la justicia, el fin de la corrupción política y el retorno a los principios del bien colectivo. Desde hace mucho siguió muy cerca diversos movimientos sociales en el mundo, logrado reflexionar con ellos cara a cara.

 

David Graeber será recordado por su participación en el “Occupy Wall Street” (2011), comunicando sus ideas sobre el anarquismo y la sociedad. Para él, este movimiento “concibe una sociedad basada en la igualdad y la solidaridad, que podría existir únicamente con el libre consentimiento de los participantes”. En esa dirección, propuso cuatro principios: a) el rechazo a reconocer la legitimidad de las instituciones políticas existentes; b) el rechazo a aceptar la legitimidad del orden jurídico existente; c) el rechazo a crear una jerarquía interna, sino a crear una forma de democracia directa basada en el consenso; y d) la aceptación de la política prefigurativa. Dos días después de “Occupy dijo: "La gente tiene que ir a sus plazas públicas, conocerse (…) la idea es que el sistema no nos va a salvar; vamos a tener que salvarnos a nosotros mismos. Por lo tanto, vamos a tratar de conseguir que la mayor cantidad de gente posible acampe en algún lugar público y empezar a reconstruir la sociedad como nos gustaría verla" (Graeber, 2011).

 

David Graeber supo combinar el trabajo academico, la militancia y el activismo; además, como figura pública ejerció notable influencia a través de sus artículos de opinión, entrevistas televisadas, diarios, tweeter, etc. Graeber nos devuelve la posibilidad de juntarnos a pensar y actuar sobre la reconstrucción para una nueva sociedad. Quizá el tiempo post-pandemia sea la oportunidad para encontrarnos en las plazas, conocernos y volver a imaginar una nueva sociedad sobre la base del poder ciudadano como él lo hubiera deseado. A propósito de su bestseller, diría que ahora estamos en deuda con Graeber.

 

[1] Aunque ya en el 2011 tuvimos acceso a su texto Fragmentos de antropología anarquista, el cual fue originalmente publicado en el 2004.