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Una publicación de la asociación SER

Ministerio de Cultura: tareas pendientes

El flamante gobierno nacional electo empezará a ejercer funciones desde finales de julio de este año, habiendo ya compartido los nombres de los próximos ministros que ocuparán las carteras correspondientes. Una expectativa particular y favorable ha generado la designación de Jorge Nieto como Ministro de Cultura.

El desafío que tiene por delante la nueva autoridad no se presenta fácil, si se considera la situación poco privilegiada que, desde siempre, tiene el sector Cultura. Escaso presupuesto, frágil institucionalidad, limitada capacidad de negociación política en el seno del gobierno y subordinada a formar parte de los ministerios de menor trascendencia para los esquemas predominantes de crecimiento y acumulación económica, son las características del modelo en que la cultura subyace como marginal, casi desapercibida, y mayormente resaltada cuando supuestamente puede constituir una traba para promover la inversión privada.

Cambiar ese contexto poco favorable implicará un largo proceso que no sólo involucra acciones en el seno del gobierno y tomadores de decisión política, sino también en el conjunto de la sociedad, la academia y el mercado. Ya sería plausible si el nuevo ministro asume un efectivo liderazgo para hacer sentir en la esfera pública que la cultura no es un aspecto accesorio, complementario y sectorial. Sino que, por el contrario, merece ser ubicada como un factor sustancial en la planificación del desarrollo de un país, como el Perú, en el cual la diversidad cultural y natural constituye la clave de su proceso de construcción como nación. Igualmente, debiera ser la oportunidad de resaltar la trascendencia de las oportunidades que ofrece el patrimonio cultural en el marco de la diversificación económica y productiva, en términos de ventajas comparativas, competitividad y recursos existentes, para superar la vulnerabilidad del actual modelo de crecimiento económico.

¿Qué es lo que se considera está pendiente por hacer desde el Ministerio de Cultura? Se comparte algunas propuestas:

-¿Cómo encarar el proceso -casi estancado ahora- de descentralización desde el sector Cultura? Aún no se ha dado curso a la transferencia de competencias ministeriales a los gobiernos subnacionales[1] y se mantiene la debilidad institucional de las Direcciones Regionales Descentralizadas de Cultura, sumando a ello su escasa coordinación y sinergia de acciones con los gobiernos regionales y municipales.

-¿Cómo están los avances en materia de puesta en valor de los sitios arqueológicos, y en particular el proceso de saneamiento físico legal que continúa muy lento, con escasos recursos para obtener logros importantes, y que constituye un impedimento para poner en valor muchos monumentos que forman parte del patrimonio cultural? Al mismo tiempo, habría que elaborar el inventario nacional del patrimonio histórico y cultural, actualizando la información sobre el estado en que se encuentra la mayoría de sitios arqueológicos, sin financiamiento y muchos de ellos en evidente proceso de deterioro, dejando de privilegiar la construcción de obras de impacto populista por sobre el estudio, protección y apropiación social del patrimonio cultural.

- ¿Cómo se encuentra el patrimonio cultural arqueológico como resultado de la dación del D. S. Nº 054-2013-PCM que permite la aplicación del llamado silencio administrativo para la aprobación de los CIRA, luego de 20 días que dispone el Ministerio de Cultura para dar respuesta a las solicitudes de evaluación arqueológica de los interesados? El Ministerio no tiene el personal, los recursos ni la capacidad operativa para realizar esta evaluación en ese plazo, lo que por defecto podría devenir en la consiguiente destrucción y pérdida irreparable de importante patrimonio cultural aun ni siquiera descubierto, debido al riesgo de abuso de esta norma por parte de empresarios u otras personas inescrupulosas.

- ¿Cómo se está acompañando el proceso de consulta previa contribuyendo al fortalecimiento de capacidades y a mejorar las condiciones de participación de las comunidades nativas, en un escenario de clara asimetría de poder frente a empresas extractivas y otros actores, que pueden poner en riesgo la validez y los derechos de las culturas locales?

- ¿Cómo y cuánto se está promoviendo la investigación de la invalorable riqueza cultural que posee el país para convertirla en componente importante de nuestra identidad y aprovecharla socialmente como patrimonio? Podemos poner ejemplos que merecen prioridad, como la situación de las colecciones arqueológicas que se encuentran en el Museo de Antropología y Arqueología de Pueblo Libre, sin mayores recursos para su conservación y menos para la investigación. Colecciones, como las momias, son mayormente víctimas del deterioro, sin mayor presupuesto para su protección. Igualmente se puede mencionar la situación del proyecto nacional del Qhapac Ñan, cuyos fondos se utilizan principalmente en gastos corrientes y muy escasamente en investigación y puesta en valor, en el marco del desarrollo local.

Podemos mencionar más inquietudes a atender, como la necesidad de implementar el Plan Nacional de Patrimonio Bibliográfico y Documental, y potenciar la presencia social de la Biblioteca Nacional y su red de bibliotecas públicas, modernizando el sistema y articulando su labor de extensión con los usuarios de las comunidades locales, en especial, con los profesores y estudiantes escolares. Asimismo, la necesidad de promover los planes territoriales de gestión cultural en el marco de la planificación del desarrollo local y regional, y garantizando la apropiación social del patrimonio histórico y cultural como aspecto esencial de su valoración económica y de su articulación con las cadenas productivas, en particular su incorporación como parte de una dinámica turística inclusiva y descentralizada, entre otras, que las iremos planteando en otras ediciones.

Las soluciones no se presentan fáciles. Sin embargo, lo más importante, de manera inicial, pueden ser los gestos políticos que muestren las nuevas autoridades para reivindicar la trascendencia de la Cultura como factor sustancial de una agenda nacional para lograr un desarrollo con equidad e inclusión. No está demás señalar que se debería garantizar la designación de los más funcionarios más idóneos en el ejercicio de sus puestos, en su capacidad de generar y construir alianzas con los diversos sectores, en su calidez para relacionarse con los trabajadores del sector, y en su compromiso y ética por promover el valor que debe tener la Cultura para el desarrollo nacional.


[1] Tomar en cuenta la R. M. Nº 152-2016-MC y cuanto se ha podido poner en ejecución.