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Una publicación de la asociación SER
Magister en Antropología y en Gobierno y Políticas Públicas. Doctorando en Estudios Andinos. Docente en Políticas Públicas en la PUPC. Consultor en gestión pública, gobernabilidad local, ambiente, cultura y manejo de conflictos.

Museos comunitarios desde Oaxaca

En 1988 en el Estado de Oaxaca (México), se inicia una rica experiencia de gestión del patrimonio arqueológico a partir de la demanda de la población sobre el derecho a hacer uso de su patrimonio cultural. Es así que se crea el primer museo comunitario en Santa Ana y en el año 1991 se constituye oficialmente la Unión de Museos Comunitarios de Oaxaca. Desde esa fecha hasta la actualidad son catorce municipalidades y dieciséis comunidades indígenas y mestizas de dicho estado mexicano las que dan continuidad a este gran esfuerzo con un enfoque diferente respecto al diseño, promoción y gestión de los museos. Se trata de un proyecto político-social donde las comunidades definen y deciden las formas de gestionar sus historias locales, lo que ayuda a consolidar el tejido social comunal.

La misión que orienta esta iniciativa de museos es la de hacer que los actores locales se hagan cargo de su patrimonio, y que se promueva y enriquezca la memoria de las poblaciones relacionando de manera viva su futuro con los valores ancestrales. Se pretende así contribuir a generar un mayor acercamiento entre las comunidades para intercambiar experiencias y encarar la solución a sus problemas mediante un apoyo mutuo, que incluye la acción comunitaria en diversos servicios como educación, capacitación, elaboración y venta de artesanías, y otros productos como parte de un turismo comunitario más inclusivo.

Compartimos una breve referencia histórica para entender mejor esta valiosa iniciativa institucional. Diversas poblaciones locales demandaron al Estado la posesión sobre el patrimonio cultural existente en sus territorios, cuestionando las políticas nacionales de las entidades competentes que decidían el destino y uso de ese patrimonio, ubicándolo en museos públicos tradicionales, sin relación con la gente local. Ante esta exigencia se buscó soluciones consensuadas entre las organizaciones comunales y las entidades públicas a cargo particularmente el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) lo que finalmente devino en permitir que las piezas patrimoniales permanezcan en poder de la población e instaladas en los llamados museos comunitarios, como renovados espacios físicos administrados por la población con el acompañamiento y asesoría del INAH.

Hace poco, los días 12 y 13 de marzo en la comunidad de Santa Ana del Valle en el Museo Comunitario Shan-Dany, se realizó el encuentro de museos comunitarios de Oaxaca,con la participación de autoridades municipales y lideres de 14 comunidades, evento que permitió un dinámico intercambio de experiencias, la revisión de los planes de trabajo de cada comunidad y la búsqueda de una mayor integración de los museos comunitarios a los procesos de desarrollo local.

El museo comunitario no se limita a una infraestructura local sino que lo sustancial de su enfoque es convertirlo en una herramienta de autodeterminación, como señalan sus promotores. La propuesta museológica se basa en promover desde las comunidades la defensa y revitalización de su identidad, mediante la interpretación de la historia y cultura local a partir de las memorias de sus propios actores, aprovechando los recursos y aptitudes de la comunidad. El museo constituye así una herramienta para que la comunidad afirme la posesión física y simbólica de su patrimonio, desde sus propias formas de organización.

Identidad, memoria colectiva, organización local, búsqueda de consensos, trabajos en equipo, apropiación social del patrimonio cultural, revitalización y promoción de tradiciones locales productivas, gestión de proyectos, fortalecimiento de relaciones intercomunitarias, beneficios económicos más inclusivos, entre otros aspectos, surgen como los logros que se han venido alcanzando progresivamente a través de los museos comunitarios propiciados en Oaxaca, según sus mentores.[1]

Esta iniciativa local se ha extendido más allá de las fronteras de México, conformándose la Red de Museos Comunitarios de América, una organización en la que se han sumado experiencias de comunidades y pueblos de diversos países, contribuyendo a la preservación del patrimonio cultural y a su aprovechamiento local, reforzando identidad y creando beneficios locales. 

La ausencia de políticas públicas culturales no solo afecta la protección del patrimonio cultural, con tantos sitios y monumentos arqueológicos desprotegidos y en evidente estado de deterioro, en muchos casos irreversible. Tampoco ha permitido que se genere una relación más armónica entre el patrimonio cultural y las poblaciones locales, mostrando los diversos beneficios que puede generar para el desarrollo territorial con identidad cultural.

La experiencia de los Museos Comunitarios de Oaxaca puede ser una oportunidad para contar con los insumos que permitan generar políticas públicas culturales que incorpore el enfoque de apropiación social del patrimonio cultural como un factor sustancial del desarrollo local. Igualmente, se requiere de una institucionalidad pública solvente en recursos económicos, con suficiente equipo humano capacitado y bien remunerado, con capacidad de gestión para construir alianzas público-privadas y una articulación sinérgica entre los tres niveles de gobierno y con las comunidades locales.

Se trata de transformar la visión de la cultura como un simple atractivo para obtener beneficios económicos aislados que no aportan sustancialmente al desarrollo local. Se trata de hacer de la cultura una oportunidad para fortalecer la organización social, recuperar historias, revitalizar memorias locales, en una suerte de relación viva entre el pasado y el presente, creando valor desde un enfoque de desarrollo territorial, con inclusión, equidad e identidad cultural.

El actual proceso electoral en el Perú, carente de debate programático, casi nada ha aportado con propuestas en el terreno de la cultura, salvo excepciones como el plan de gobierno enarbolado por el Frente Amplio con Verónika Mendoza como candidata presidencial. En todo caso, será desde las iniciativas que surjan desde la sociedad civil y las comunidades locales que se podrá trazar una ruta más favorable para una valoración renovada del patrimonio cultural.

 


[1] Información obtenida de Cuauhtemoc Camarena, Asesor de la Unión de Museos Comunitarios de Oaxaca