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Una publicación de la asociación SER

Nada es gratis en la vida

Y mientras Fujimori hija no está en el país, la noticia de la solicitud de indulto de Alberto Fujimori estalló. Empezó un sábado antes de fiestas patrias gracias a un tuit del entonces primer ministro. De inmediato la prensa empezó a rebotar la noticia y cada uno de los políticos que entrevistaba no atinaba a responder algo coherente. En un principio sea decía que le dejaba una papa caliente al próximo gobierno. Luego la dirección de quien podría brindar ese indulto viró hacia Humala. Lo podría otorgar a cambio de que la bancada de 73 congresistas del fujimorismo lo deje tranquilo – y a su esposa- los próximos 5 años y de paso podía podría también indultar a su hermano. Los rumores iban siendo cada vez más intensos.

Y si bien parece que la decisión de negarle el indulto fue asumida por la tarde del lunes 25 de julio, esta negativa no fue anunciada, por el contrario y como para darle más suspenso, anunciaron ese mismo día una entrevista en horas de la noche. Todo para que, el entonces presidente, diga lo que debió decir en un principio, era imposible que la comisión encargada de evaluar la solicitud de indulto, lo hiciera en lo que quedaba de su gobierno, y él no podría darle el indulto. Fin de la incertidumbre y del miedo a la impunidad. Al menos eso pensamos.

Porque apenas 2 días después, el miércoles 27 de julio al finalizar la tarde, se hizo pública la fiscal a cargo del caso de las esterilizaciones forzadas. Fujimori y sus ex ministros de salud fueron dejados fuera de la acusación de la fiscalía. Así solo es incriminaba a los médicos que intervinieron directamente y no se acusaba por crimen de lesa humanidad.

Esta decisión, hecha pública ad portas de un feriado largo de 4 días, nos demostró como para las mujeres más pobres en el Perú no existe la justicia. Según la Fiscal una política que esterilizó de manera generalizada a casi 300 mil mujeres –según cifras oficiales del mismo Ministerio de Salud– no fue parte de una política de Estado. Y a pesar de todas las pruebas que documentan cómo se exigía cuotas en las postas de salud de los poblados más alejados y de cómo se reportaba esto a los viceministros –quienes luego reportaban al ministro y el ministro al Presidente–, de todos los medios probatorios que acreditan este modus operandi sistematizado, para la fiscal, esta sistematicidad no se puede acreditar.

El 28 de julio en la ceremonia de investidura del nuevo gobierno. La bacanda fujimorista de 73 fujimoristas al momento del cierre del acto gritó desaforada y ensordecedoramente “Keiko presidenta”, dejando claro que los cinco años que vienen serán una oposición frontal y cerrada frente a cualquier intento de concertar. A la par, Aguinaga, uno de los exculpados por la fiscal en el caso de esterilizaciones, intentaba hacer creer que ya estaba totalmente libre de la investigación en este caso, como si nada pudiera ya vincularlo.

Al día siguiente el turno fue de Cipriani. Sus declaraciones el abuso sexual de las mujeres y lo que es más grave, de las niñas, fueron recibidas como un golpe por toda la sociedad. La oficina del arzobispado tuvo que salir a tratar de interpretar lo dicho por este señor. Pero el escándalo fue demasiado grande y lo dicho por él estaba clarito: las niñas se muestran como en un escaparate.

Y así en una semana las piezas de los operadores se activaron para insistir con el leitmotiv de esta agrupación, cada uno en su día, como si fueran piezas de un mismo rompecabezas, todo con el telón de fondo de la lejanía de Keiko Fujimori y un video con su discurso para 28 de julio. En política nada es gratuito.