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Una publicación de la asociación SER

Nueva interpelación sin causa

Foto: La República

Aún no llegamos a los tres años desde que inició sus funciones el actual Congreso de la República y nuevamente los votos del Fujimorismo y sus aliados conservadores, nos llevan a ser testigos de la tercera interpelación contra una Ministra de Educación. Lo peor de todo es que, tal como ocurrió con Jaime Saavedra y Marilú Martens; en el caso de Flor Pablo, los argumentos técnicos y políticos que deben ser el sustento de una medida constitucional de control político, han sido reemplazados por denuncias y acusaciones que lindan en lo grotesco y que no son sino excusas para, por un lado, atacar la implementación de la perspectiva de género en la política educativa, y por otro, continuar con ese ciego afán obstruccionista que caracteriza a los parlamentarios de Fuerza Popular.

Como lo hemos manifestado en otras ocasiones, los partidarios de Keiko Fujimori, alineados políticamente con los sectores religiosos conservadores, intentan utilizar una supuesta preocupación por la educación, con el objetivo de obstaculizar los esfuerzos que se realizan para construir una sociedad en la que la igualdad entre varones y mujeres y el respeto a todas las personas independientemente de cualquier consideración, sean las pautas que guíen nuestra actuación cotidiana. Es por ello que los cuestionamientos del Fujimorismo deben ser rechazados de plano y más bien corresponderá a la Ministra Pablo poner en evidencia al talante manifiestamente discriminador de los discursos que sostienen grupos como la plataforma “Con mis hijos no te metas”.

Lamentablemente, el manoseo permanente del tema educativo de parte del fujimorismo y sus aliados, impide realizar un debate que se centre en los problemas de acceso, mejora de la infraestructura, calidad y condiciones laborales de la plana docente, metodologías de evaluación, entre otros aspectos que deberían ser analizados de una forma responsable y con fundamento. En Noticias SER esperamos que la interpelación sea una oportunidad para el que el gobierno demuestre su compromiso con una política educativa basada en el reconocimiento y ejercicio pleno de los derechos de todos y todas. Y que no ceda ante los ímpetus del fundamentalismo religioso que busca mantener un statu quo patriarcal totalmente anacrónico.