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Una publicación de la asociación SER

¿Nuevos conflictos sociales?

En los últimos cinco años, a través del “Programa Minero de Solidaridad con el Pueblo”, se han ejecutado proyectos sociales por más de 2,200 millones de soles, principalmente en zonas de influencia minera y buena parte en distritos y provincias que no reciben gran cantidad de canon.

Estos recursos surgieron de la aplicación de la “contribución voluntaria” acordada entre el Ejecutivo y las empresas mineras el 2006 y que significaba el 3.75% de la utilidad neta. El objetivo de esta medida era buscar mayor eficiencia y una mejor distribución en la ejecución de las inversiones sociales, involucrando a las empresas en el manejo de los recursos y proyectos. En líneas generales, la opinión sobre la gestión y los resultados de los proyectos es buena y ha generado lecciones muy importantes, aunque definitivamente puede mejorarse la participación y protagonismo de las propias autoridades locales y regionales.

El 2011 esta contribución ha sido remplazada por el Gravamen Especial Minero (GEM), que implica aportes bastante mayores de las empresas, pero que van directamente a la caja fiscal del gobierno nacional y no se ejecutan en la zonas de influencia de las empresas que los generan.

Ante esta situación, las mineras se encuentran ahora entre la espada y la pared, pues son muy altas las expectativas de las autoridades por continuar recibiendo este tipo de fondos de inversión y por otro lado las empresas perciben que están aportando bastante más que antes y no autorizan nuevos presupuestos o fondos sociales.

Si bien hay algunas iniciativas legislativas en el Congreso proponiendo la redistribución del canon y el retorno de un porcentaje del GEM para las zonas de influencia de los proyectos mineros, estas pueden demorar o no ser aprobadas; por lo que la presión de las autoridades comunales, locales y regionales sobre las empresas mineras se incrementará y será causa lógica de la aparición de nuevos conflictos sociales.

El Poder Ejecutivo, en lugar de ofrecer grandes presupuestos buscando contener conflictos de manera reactiva, como en los casos de Cajamarca y Cusco, actuaría mucho mejor si preventivamente inyectara recursos y lograra mayor eficiencia en la distribución de la riqueza antes que los conflictos escalen.

Artículo publicado en Revista VOCES Nro. 42. Setiembre 2012. Cajamarca. Asociación SER.