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Una publicación de la asociación SER

Oda al chisme

El Papa Francisco visitó el país hace unos pocos días, dejándonos una serie de enseñanzas y exhortaciones, especialmente sobre los pueblos indígenas, dirigidas a su protección y al cuidado del medio ambiente que ellos preservan. Señaló sin tapujos que los pueblos indígenas “nunca han sido tan amenazados como ahora”, apuntando con claridad a los intereses que existen sobre los territorios indígenas y que constituyen factores claves para esas amenazas. “La Amazonía es tierra disputada desde varios frentes: por una parte, el neo-extractivismo y la fuerte presión por grandes intereses económicos que dirigen su avidez sobre petróleo, gas, madera, oro, monocultivos agroindustriales”[1], dijo precisamente en un territorio en el que los pueblos indígenas sufren graves consecuencias debido a la voracidad del extractivismo, especialmente de la minería ilegal.

Además de estas declaraciones, el Sumo Pontífice tuvo otras que no tuvieron el mismo sentido de cuidar a los otros y su humanidad, sino que estuvieron cargadas del mismo estereotipo que persigue a las mujeres en todas las sociedades y hace siglos. Dirigiéndose a un grupo de monjas en el templo Las Nazarenas, les dijo: “¿Saben lo que es la monja chismosa? Es terrorista, peor que los de Ayacucho hace años. Porque el chisme es como una bomba y va como el demonio.”[2] Una comparación totalmente inapropiada, por decir lo menos, y desinformada, pues expresa que el Santo Padre no tiene idea de lo que ha significado el terrorismo en Ayacucho, de los niveles de sufrimiento que causó y cuyas secuelas siguen tan presentes en un país en el que aún ser ayacuchano es ser sospechoso de terrorismo. Las y los ayacuchanos viven el “terruqueo” permanentemente, incluso en situaciones en las que no están como acusados sino como testigos, como sucedió en estos días con Isabel Rodríguez Chipana, quien valientemente ha enfrentado el careo con el general Urresti, acusado del asesinato del periodista Hugo Bustios. En un intento de desacreditarla, éste la ha acusado de haber pertenecido a las filas de Sendero en su natal Huanta. “Usted está mintiendo. Usted, en esa época, era una terrorista activa y ni siquiera era un mando intermedio, sino que era un mando local. Usted se ha arrepentido en el año 1994”[3], le dijo, como si eso fuera suficiente para salvarse de las acusaciones de asesinato y de violación que ella le ha hecho.

No es la primera vez que Francisco demuestra su preocupación por el chisme y las habladurías. En la propia plaza de San Pedro, ha dicho: “los chismes pueden matar, porque matan la fama de las personas”.[4] En esta ocasión, no se refería solo a mujeres como pudo inferirse en lo dicho en Lima, sino a un gran público que incluye hombres, porque todo el mundo sabe que chismear no es solo un asunto de mujeres. He dicho siempre que no conozco hombres más chismosos que los de mi ciudad natal. Aunque no nos queda clara tanta preocupación por el chisme de un personaje de tan alta investidura y cuya palabra se disemina por el mundo, podríamos especular que en el mundo eclesial debe haber muchas habladurías que afectan a las jerarquías y que han servido para derrumbar o mermar los poderes de turno.

Esta visión del chisme como algo pernicioso, como un acto de terror cometido por mujeres, nos muestra la intencionalidad de que las mujeres dejen de hablar de las cosas que suceden, de preocupaciones que tienen que ver con la vida en comunidad, con ellas mismas y sus vidas. Si bien es cierto muchas veces las habladurías pueden traer consecuencias nefastas, ser un mecanismo de control e incluso provocar situaciones de violencia o impedir que las mujeres salgan de los moldes establecidos para ellas, también es cierto que es gracias a la información que circula informalmente y de boca en boca que nos hemos enterado de casos y de situaciones difíciles que viven o han vivido algunas personas, es el mecanismo gracias al cual se ha roto la imposición de silencio sobre tantos secretos de familia..

Es a través de las voces que se filtran que nos enteramos de lo que pasa en el barrio, o en la oficina, el abuso de un jefe, la tristeza de una colega que está sufriendo y no sabe cómo compartir su pena, la enfermedad de un trabajador o la violencia que vive una trabajadora que no puede hablar de eso por miedo o por vergüenza.

Es gracias a las señoras mayores en el barrio que se juntan a conversar de las preocupaciones de ellas y las ajenas que en nuestras comunidades no sucede lo que vemos en otros países, en donde puede una persona morirse y solo luego de días o semanas se dan cuenta de que ha muerto sola y abandonada. Son las vecinas que miran tras los visillos que nos alertan sobre personas extrañas que miran nuestras casas con quien sabe qué intenciones. Es la información compartida de las mujeres sobre lo que pasa en ciertas casas que ha hecho conocer la violencia y el abuso de tantos niños y niñas, cuestiones mantenidas en secreto en las familias. Es el chismerío con otras madres y con amigas que nos ha permitido hacer una mejor crianza, saber cómo responder a situaciones difíciles mientras criamos a nuestros hijos e hijas, que nos ha ayudado a estar justo en el momento exacto que nos necesitaban.

Por eso, cuando el Papa habla de las chismosas, no pude dejar de pensar en todas las veces que nos comunicamos con las amigas y nos preguntamos ¿cuándo chismeamos? en lugar de decir cuándo hablamos o nos vemos, porque el chisme es para nosotras la forma de comunicarnos, de hablarnos de nuestras intimidades, de contarnos las preocupaciones por lo que pasa con las amigas y amigos, de buscar formas de apoyarles. Nada más alejado de cualquier acto terrorista.

El chisme es una fuente de información también y si bien hay que combatir las habladurías perniciosas que dañan a otras personas, hay que seguir chismeando, contándonos nuestras cosas, dejando fluir nuestras voces e historias en los oídos de nuestras amigas, pues es eso lo que nos ayuda a fortalecer nuestra amistad, nuestra comunidad. No hay peor terrorismo que el silencio que oculta la violencia, que mantener en secreto el abuso que perpetua el sufrimiento de tantas personas, de niños, niñas, mujeres y también hombres. Vamos entonces a chismear y sacar a la luz todos esos secretos que tanto ocultan y temen ciertos poderes y ciertos poderosos.

 


[1]“Papa Francisco denuncia opresión de indígenas en la Amazonía por interés económico”, Gestión, 21 de enero del 2018. https://gestion.pe/peru/papa-francisco-denuncia-opresion-indigenas-amazonia-interes-economico-225303

[2]“La monja chismosa es terrorista, peor que los de Ayacucho”, El Comercio, 21 de enero del 2018.

https://elcomercio.pe/lima/sucesos/papa-francisco-monja-chismosa-terrorista-peor-ayacucho-noticia-490935

[3]“Así fue el careo entre Daniel Urresti y testigo del Caso Bustíos”, El Comercio, 30 de enero del 2018. https://elcomercio.pe/politica/careo-daniel-urresti-testigo-caso-bustios-noticia-492958

[4]“Papa Francisco: ‘Los chismes pueden matar’”, Noticias RCN, 16 de febrero del 2014.

http://www.noticiasrcn.com/internacional-europa/papa-francisco-los-chismes-pueden-matar