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Una publicación de la asociación SER

Participación y gobierno en la UNMSM

La situación de la universidad pública es precaria, los docentes no ganamos lo que nos corresponde. Según la ley, deberían homologarnos con los jueces, eso garantizaría el compromiso de sus docentes y una mejor calidad de la enseñanza. Falta un mejor presupuesto que se aprueba tarde mal o nunca y los financiamientos para investigaciones se condicionan a trámites burocráticos con sanciones o penalidades excesivas.

Los docentes de San Marcos, con algunas excepciones, ganamos menos que un policía recién egresado. San Marcos duele además porque a veces no retribuye adecuadamente. De manera personal, me deben por un año de docencia porque no reconocieron mi nombramiento en el rectorado cuando ingresé en el 2010, al no considerarme del entorno de la gestión. Tampoco ahora han cumplido con pagarme lo que me deben y, aún con la documentación debida, el trámite continúa sin solución por casi diez años. Además nos cuesta aparecer en los espacios públicos y lograr con nuestras propuestas y estudios hacer incidencia política, dar una opinión especializada, y aportar a la solución de problemas del país.  

La institucionalidad y las demandas

Son legítimas las demandas de participación estudiantil en la toma de decisiones, la necesidad de diálogo con los estudiantes y sus representantes. Hace unos días tuvimos la noticia que San Marcos había sido la trigésima cuarta universidad en lograr el licenciamiento por la SUNEDU. Luego, al día siguiente, como medida de fuerza, se produce la toma de la universidad y posteriormente la violenta intervención policial.

La preocupación por el funcionamiento de los Estudios Generales y cómo se han venido implementando es la punta del iceberg de otros problemas que reclaman solución, como el tema de los concursos públicos y contrato de docentes en pregrado y postgrado. Gerardo Salas presidente de la Federación Universitaria de San Marcos en su intervención en el Congreso en la Comisión de Educación denuncia que estas decisiones no han pasado por el Consejo Universitario y que en el proceso de implementación de la Ley Universitaria y el cumplimiento de los parámetros de la SUNEDU se han ido vulnerando los derechos de los estudiantes a la participación, a la fiscalización y a la autonomía.

Sin embargo, más allá de la estigmatización y la criminalización de la protesta que han propiciado algunos medios, la representación estudiantil que mantiene el antiguo sistema de elecciones y de decisión por mayoría también está en crisis. La mayoría no participa regularmente en las asambleas estudiantiles que se convocan. En la universidad, como en la sociedad, existe un desinterés y descrédito de la política. Por ejemplo, se cuestionan que las reuniones en las instancias de representación estudiantil se dilatan y que para cuando se llegan a acuerdos quedan pocos participantes e, incluso, se critican las opiniones al punto de polarizarlas.  San Marcos es reflejo del país y eso atraviesa la débil y precaria institucionalidad política de representación de los tres estamentos: estudiantes, docentes y trabajadores.  

El futuro de San Marcos

En el futuro el Doctor Orestes Cachay, rector de San Marcos y las autoridades que lo acompañan deben evitar la improvisación y mejorar la planificación de un modelo de universidad pública humanista que fortalezca su institucionalidad y escuche a sus representantes estudiantiles debidamente acreditados, promoviendo una gestión transparente y abierta a la vigilancia. Existen instancias de toma de decisiones y acuerdos que se deben respetar, desterrando todas las prácticas de clientelismo de gestiones anteriores. Por ello, la participación debe ser efectiva en las instancias de la designación al Tercio Estudiantil, el Centro Federado, la Asamblea Universitaria, y el Consejo Universitario, como los órganos colegiados. También se debe promover el debate sobre el modelo educativo y las reformas que exige la Ley Universitaria a implementarse, de manera que responda a las demandas que la sociedad de hoy necesita. Es un despropósito no escuchar a los representantes estudiantiles y resolver los problemas fomentando la intervención y el uso de la violencia.

Es urgente fomentar el diálogo y tener canales de toma de decisiones con los estudiantes, docentes y trabajadores que no sean condicionados por intereses subalternos, así como alentar el trabajo comprometido de sus estudiantes, docentes y trabajadores para recuperar el rol protagónico de San Marcos y la universidad pública.