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Una publicación de la asociación SER

Perú 2018: ¿Cómo llegamos a esto?

A puertas de un nuevo debate de vacancia presidencial, muchos empiezan a preguntarse ¿cómo es que llegamos a esto? Ciertamente, la respuesta es compleja. Además de las carencias de un presidente que parece no estar a la altura de la situación, es importante conocer los factores que nos han llevado a una situación de previsible ingobernabilidad y que dieron como resultado un Congreso con una amplísima mayoría opositora. Algo inédito, por lo menos, en el último siglo. A ello hay que agregar al perfil específico de esa oposición que parece seguir las prácticas autoritarias del gobierno de su fundador, dedicándose al ataque a los otros poderes del Estado. El escenario no podía ser peor.

Pero, ¿acaso aquella enorme mayoría de curules expresa ese nivel de preferencia en la ciudadanía? Claramente, no. ¿Y cómo es que se dieron esos resultados? Una respuesta inmediata nos lleva a la cifra repartidora. Sin embargo, cabe señalar que el método usado en el Perú, el D´Hondt, no sólo es el más común, sino que en países como Uruguay, Colombia y Ecuador, han pasado a emplearlo en los últimos años. Tampoco parece que sea el sistema de segunda vuelta, pues, nuevamente, son varios los países de la región que lo emplean, incluyendo Chile, Argentina y Costa Rica, sin dar como resultado esta situación crítica. 

Si bien todos los sistemas son perfectibles, es importante identificar adecuadamente los problemas. Un documento valioso en ese sentido fue el Informe de la misión electoral de la Unión Europa para las elecciones del 2016[1]. No es casual que en la sección IV, “Los Componentes electorales”, el primer punto sea la Justicia Electoral. Además, en las recomendaciones no se señalan aspectos técnico-electorales como la cifra repartidora o la segunda vuelta, y sí, nuevamente, a la Justicia Electoral, entre otros puntos.

Parece que aún no tomamos conciencia de lo grave para la democracia de un país que se retire a dos candidatos presidenciales, vulnerando la voluntad popular. En el caso de Julio Guzmán, por un asunto administrativo, que hubiera merecido una sanción menor. Incluso la exclusión de César Acuña fue un despropósito. Por los mismos motivos se debiera haber retirado a la propia candidata que marchaba en primer lugar en las encuestas, Keiko Fujimori, y no se hizo, y ya la ciudadanía estaba castigándola con el recurso que corresponde: una caída en picada de las adhesiones que tenía en aquel momento.

La discrecionalidad con que se aplicó la justicia electoral, por cierto, no parece ser muy distinta a la que actualmente muestra la justicia regular, frente al caso Odebrecht. En un país como el Perú, donde, como señala Grompone, hay una “inevitable indeterminación de la ley” y una “deliberada transgresión”[2],  el creer que es una buena idea el tener leyes draconianas en el tema electoral, sin una gradualidad de la sanción, es un error muy serio.

Veamos las cifras.  Según el sondeo de CPI, entre el 19 y 23 de febrero del 2016, el partido Fuerza Popular hubiera obtenido 53 curules, y no los 73 que al final consiguió, luego de sacar de carrera a Guzmán y Acuña. El primero retiró a todos sus candidatos al Congreso, mientras que en el caso de Acuña, la votación de su lista parlamentaria se vio seriamente afectada.

Según GFK, cuando se retira a Julio Guzmán, este era el segundo con mejor intención de voto. Es decir, el que pasaba a segunda vuelta. GFK estimaba en febrero que quien más se beneficiaba de la exclusión de Guzmán y Acuña iba a ser Keiko Fujimori (3.1%)[3].

Pero, además, hay otro elemento que señala el Informe de Misión Electoral de la UE y que no ha merecido suficiente atención en el debate limeño: el efecto de un sistema que no permite la inclusión de representantes con importante apoyo en determinadas regiones. Así como los requisitos para conformar partidos son muy excluyentes, también lo son las reglas para tener representación en el Congreso. El Informe hace directa alusión al partido Democracia Directa de Gregorio Santos. A pesar de haber obtenido el 39.41% de los votos en Cajamarca, de alcanzar el 4% de los votos válidos a nivel nacional, sus 3 candidatos que hubieran entrado al Congreso debieron dar paso a otros, de otras agrupaciones, Fuerza Popular y Frente Amplio. El número de curules de esta bancada se habría reducido a 51-52. Es más, si los requisitos de ingreso al Congreso y formación de partidos no fueran tan altos, en departamentos como lo señalados y otros más, tendríamos una mayor competencia, afectando el volumen de curules de partidos como Fuerza Popular. Sobre la valla al Congreso, la misión electoral de la UE es muy clara en su recomendación: “Es aconsejable rebajar la valla nacional para asignar los escaños en el Congreso o, alternativamente, la creación de una valla regional”.

Estos elementos que o bien cierran el juego a otros actores políticos con reglas muy estrictas, o que desproporcionada y discrecionalmente afectan el resultado de la voluntad popular, como son las sentencias de la justicia electoral, debieran ser seriamente analizados. 

El efecto perverso de dichas reglas de juego fue la composición del actual Congreso. Ciertamente, esto no exime de otros factores, incluyendo el desempeño del propio presidente. Con la interpelación al ministro Saavedra, el presidente Kuczynski perdió la oportunidad de dar la pelea. De ahí en adelante, la situación crítica del Ejecutivo se fue convirtiendo en melodrama. A la fecha, con final incierto.


[1]  Misión de Observación Electoral de la Unión Europea,  elecciones generales, Perú 2016. Informe final: https://eeas.europa.eu/sites/eeas/files/moeue_peru_informe_final_210716_es.pdf

[2]  “El Estado como institución afirmada y desbordada por la sociedad”, en Grompone, Romeo, editor, Incertidumbres y distancias. El controvertido protagonismo del Estado en el Perú. Lima: IEP, p. 35.

[3]  GFK. Informe técnico intensión de voto, febrero 2016. P. 15.