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Una publicación de la asociación SER

Piura entre la reconstrucción y la protesta

Hace un año que las inundaciones del 27 de marzo afectaron Piura especialmente en el denominado Bajo Piura. Días después de la catástrofe el lodo se acumulaba en las vías de la ciudad. En la actualidad, están cerradas las avenidas del centro de la ciudad debido a los trabajos de reconstrucción, que avanzan lentamente en varios distritos. Sus habitantes comentan que se demoran mucho y desconfían de la buena administración del presupuesto, porque la plata se puede desaparecer. En los primeros días de su mandato, el presidente Vizcarra visitó Santa Rosa en el distrito de Curamori, afectada por las lluvias e inundaciones de hace un año, para ver cómo estaba la zona. Allí declaró que la reconstrucción iba lenta y que hasta el momento sólo se había gastado 25,000 millones de soles que equivale al 5% y que a ese ritmo se necesitarían 10 años para terminar[1]. La percepción es que la visita de Vizcarra en algo contribuyó a acelerar los trabajos de reconstrucción.

Si bien en Piura el modelo de desarrollo a partir del proceso de la reconstrucción se articuló en función de los grandes intereses empresariales, lo cierto es que ello también acarreó una profunda reflexión de instituciones, gremios profesionales e interpelación a autoridades acerca de cómo debía ser la reconstrucción de una región donde su población sigue golpeada, pero a la vez ávida de respuestas que tardan en llegar.

Con la asignación del presupuesto, el gobierno regional priorizó programas como Agua para Todos para restablecer el sistema de alcantarillado y abastecimiento de agua, por lo que se abrieron calles para poner tuberías, que se teme que con mal cálculo de los alcaldes se vuelva a romper y afectar los trabajos de reconstrucción. Asimismo, se atendieron temas como la reducción de la anemia, el impulso de proyectos como Alto Piura para la producción, la conservación de recursos naturales en Áreas Protegidas, otros programas como Procompite, e inversión en gestión de recursos hídricos, como los contratos para la descolmatación del reservorio de Poechos, cuyos trabajos están en ejecución. Sin embargo, la asignación de lotes petroleros en las costas del territorio piurano afectó el porvenir del beneficio petrolero de la región para la población, por los tipos de contratos perjudiciales que fueron firmados el mismo día de la renuncia del ex presidente Kuczynski, por lo cual el propio presidente Vizcarra ha ordenado su revisión.

Pero es necesaria una mayor articulación entre estos procesos de desarrollo de la región desde los espacios urbanos, y el modelo de desarrollo agrícola del sector campesino y rural del Alto Piura. Esta semana hubo una masiva movilización de los agricultores a la ciudad demandando obras de reconstrucción de infraestructura de riego y mejora del sistema hídrico para afrontar la escasez del recurso de los próximos meses. Por su parte, en un sector del Alto Piura se ha acumulado el descontento de la imposición de la restitución del proyecto Río Blanco, que ha motivado la reciente movilización de alrededor de diez mil agricultores contra el proyecto minero. Los ronderos de Ayabaca, Huancabamba y Segundo y Cajas defienden el derecho al desarrollo basado en la agricultura. Ellos demandan al Estado otorgar carácter vinculante a la consulta vecinal del 2007 donde se votó a favor de la conservación de los ecosistemas de la sierra de Piura. Se trata de una zona de páramos con ecosistema frágil, por lo que se juega el futuro agrícola del distrito. Todavía el nuevo viceministro de gobernanza territorial no se manifiesta, pero el Estado no tiene previsto qué hacer y cómo actuar frente a la falta de licencia social del proyecto, en su lugar favorece su intervención, la cual es rechazada por la población por los antecedentes que presenta de afectación del medio ambiente y de sus derechos. En este caso la atención pronta del ministro Gustavo Mostajo con las once comisiones de regantes es una rápida respuesta para prevenir el paro. Esperamos que su articulación con el gobierno regional sirva para resolver el desembalse del conflicto y el reclamo de la población, establecer acuerdos y que estos sean cumplidos y no como ocurrió en el caso de las mesas de desarrollo donde quedaron sin resolución.

 

[1] Lo referí en mi columna Propósitos y despropósitos de marzo de este año