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Una publicación de la asociación SER

Pobreza en Cajamarca ¿Somos culpables?

Mucho se está diciendo de las inversiones extractivas que son paralizadas por los conflictos sociales. Sobre todo, una parte del gobierno apunta con el dedo a dirigentes y líderes que han señalado que determinado proyecto no es viable. A Cajamarca la han tildado de mal ejemplo: Es conflictiva, antiminera, antidesarrollo, y merecedora de más apelativos.

Sus argumentos se sustentan en que Cajamarca, según el Índice de Competitividad Regional 2015, se encuentra en el puesto 23 de las 24 regiones. Esto significa que tenemos una considerable reducción de infraestructura, aumento de desempleo, incremento de la mortalidad infantil y desnutrición crónica. En conclusión, seguimos siendo pobres. ¡Pobres, desnutridos y sin trabajo!

Para un sector, la causa de esta situación es que Conga no fue, no es y no será. La riqueza que aporta la minería, en proporción y velocidad, no se compara a la que produce ninguna otra actividad económica. No obstante, no podemos pretender que con la ejecución de un proyecto minero se va a mejorar la vida de todas las personas que viven en la región, pues su capacidad es limitada. Y, es justamente la aludida velocidad la que preocupa, pues no hemos sabido diversificar nuestra economía. En el Perú, existe recesión económica. Sus regiones la han sentido. No es un problema que sólo afecta a Cajamarca.

El proyecto minero Conga habría invertido en Cajamarca alrededor de 5,500 millones de dólares y sería la palanca para otros proyectos, como Galeno, Michiquillay y Cerro Corona. Su puesta en marcha hubiera significado más canon, más presupuesto para las municipalidades de las provincias y distritos donde las empresas operan. Pero lo cierto es que serían las mismas provinciasque hasta el momento reciben canon y que, increíblemente, en muchos casos, como enHualgayoc, no tienen servicio de agua potable. Incluso en Cajamarca, luego de 20 años, seguimos sufriendo de escasez de agua y pésima infraestructura. Entonces formulémonos la interrogante: ¿Con más dinero proveniente del canon en nuestras arcas hubiésemos salido de pobres?

El punto no es el dinero, ni más trabajo, ni más infraestructura, ni más proyectos mineros. El punto es: ¿Cómo logramos salir de pobres con el presupuesto que tenemos?

Hay que señalar que el gobierno central, lejos de acercarse a Cajamarca, nos cerró las puertas y limitó en muchos aspectos la inversión municipal. Pudo brindar atención y capacitación técnica a los funcionarios, reduciendo la incapacidad del sector público local; pudo ser mediador en conflictos sociales. No, no nos hacemos más pobres exclamando “Conga no va” o “Tía María no va”. Las percepciones de la población sobre el impacto de los proyectos mineros no cambiará. Nos hace más pobres la intransigencia del Estado, que no quiere ver que la inversión es mucho más que recibir dinero por impuestos: Es fortalecer la institucionalidad, es generar confianza en la población, es defender a la persona humana y respetar su dignidad.

Entonces, ¿Quién tiene la culpa de la pobreza en Cajamarca? ¿La población organizada “antiminera”? ¿Las autoridades ineptas y corruptas? ¿El Sistema Nacional de Control por no controlar a estas autoridades? ¿La empresa extractiva? ¿El gobierno central? Parece ser, que hay una responsabilidad colectiva.