Skip to main content
Una publicación de la asociación SER

¿Qué lecciones nos dejan las alternativas al modelo económico del movimiento indígena en Ecuador?

Por: Tania Ramírez Farías

América Latina vive tiempos de cambio. En Ecuador, Chile y Colombia las organizaciones sociales se han movilizado en demanda de transformaciones profundas y reformas a las políticas neoliberales como la flexibilización laboral, la liberalización del precio de los combustibles y el encarecimiento de los servicios públicos. 

Ecuador fue el primer país que vivió esta ola de movilizaciones. Las jornadas de protesta entre el 3 y el 13 de octubre provocaron ocho muertos y 1340 heridos según un informe oficial de la Defensoría del Pueblo. El detonante fue la emisión del Decreto Ejecutivo 883 que planteaba eliminar los subsidios a la gasolina y el diésel, que representan alrededor del 5% del presupuesto público. La eliminación de estos subsidios formaba parte de un paquete de reformas a las que se comprometió el gobierno de Lenin Moreno con el Fondo Monetario Internacional.

Inicialmente un grupo de transportistas paralizó las principales vías de entrada y salida a Quito en protesta, pero fue la CONAIE, histórica organización indígena, el actor social que tomó mayor protagonismo y se constituyó en el principal interlocutor del gobierno para la búsqueda de salidas a la crisis. La derogatoria del Decreto Ejecutivo 883 se planteó como un punto no negociable. Además, la CONAIE puso sobre la mesa la necesidad de repensar el modelo económico para poner en práctica los principios de la Asamblea Constituyente del 2008 que las organizaciones sociales y, en especial, los pueblos indígenas construyeron. 

El 31 de octubre del 2019, la CONAIE entregó oficialmente un documento con una alternativa al modelo económico del país a la secretaría de la Presidencia de la República y a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de Ecuador y a la Conferencia Episcopal Ecuatoriana como garantes del diálogo con el gobierno.  La Alternativa al Modelo Económico plantea una serie de propuestas de política que es importante difundir y discutir en tiempos donde la movilización social pone en jaque la hegemonía neoliberal. Rescato cuatro puntos centrales que plantean desafíos a tener en cuenta, si a pesar de la ola de conservadurismo y la crisis climática, aún tenemos la expectativa de que otro mundo puede ser posible. 

1. La apuesta por la pequeña escala.- Se propone la promoción de las micro y pequeñas empresas, así como de las economías comunitarias a través de una disminución de las tasas de interés, regulaciones diferenciadas y apuesta por las pequeñas unidades productivas como proveedores de compras públicas. Esta iniciativa contrasta con el modelo económico vigente que apuesta por promover la gran empresa a través de beneficios tributarios a transnacionales del sector extractivo o los agronegocios. En este sentido, se cuestiona el extractivismo en contraposición al turismo ecológico, la pesca artesanal y la agroforestería como motores de bienestar.

2. La crítica al capitalismo verde.- La alternativa al modelo plantea que la transición ecológica y cambio de matriz energética no se pueden implementar sin tomar en cuenta criterios de equidad y justicia social. La CONAIE recoge políticas ambientales como la difusión de energías renovables y la prohibición del ingreso de transgénicos. Sin embargo, estas políticas deben enmarcarse en principios que han emergido de los debates en torno a la cuestión del desarrollo en el Sur, como la soberanía energética y el respeto a los derechos colectivos. 

3. El cuestionamiento de la gobernanza económica. - Varias propuestas plantean cambios en la correlación de fuerzas que sostienen las instituciones, limitando el poder de la tecnocracia. Por ejemplo, se plantea la recomposición del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social con miras a que incluya a trabajadores, jubilados y campesinos en el directorio. 

4. La cuestión de la desigualdad es un eje central en toda la propuesta. Está presente cuando se sugiere gravar las rentas y patrimonios de los grupos económicos más poderosos de Ecuador para aliviar el déficit fiscal. Está presente cuando se propone la eliminación de beneficios injustificados a la banca, así como la condonación a la deuda de campesinos y campesinas afectados por políticas, precios e intermediarios. 

 

En tiempos preelectorales como los que vivimos, la propuesta de la CONAIE, pero también los pliegos de demandas de los actores sociales que se movilizaron en el reciente paro agrario, invitan a pensar en cómo re-escalar la economía con fines redistributivos. También sirven para pensar en políticas ambientales que no ignoren criterios de equidad.