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Una publicación de la asociación SER

¡Que peligroso!

Qué peligroso resulta que aún existan profesores y profesoras que impartan educación machista en las aulas.

Qué peligroso que aún existan profesores y profesoras que insistan en convertir en sumisas a las adolescentes y en jefes a los varones.

Qué peligroso que aún existan profesores y profesoras que se escandalicen por cada pregunta de contenido sexual de las y los alumnos, los critiquen por lo “adelantado” de sus interrogantes, y no canalicen sus dudas.

Qué peligroso que existan profesores y profesoras de doble moral, que en las aulas griten libertad, y fuera de ellas, sean cómplices de la violencia.

Qué peligroso que existan profesores y profesoras que hablen de derechos en las aulas, pero no permitan a las y los alumnos ejercerlos libremente.

Qué peligroso que existan profesoras, que como madres alimenten el ego de sus hijos, los acostumbren a ser receptores únicos de atención y no a ser dadores de esta.

Que peligroso que existan profesores que sigan viendo a las mujeres como instrumentos y no como a iguales, que utilicen su puesto para abusar de ellas, creyendo que pueden decidir sobre sus cuerpos.

¿Cómo es que existen profesoras, que pese a decir que respetan las diferentes formas de pensar, insisten en persuadir a las alumnas, mujeres a pensar y hacer lo que a ellas les parece “correcto”?

¿Cómo es posible, que cuando se está a punto de hacer justicia por aquellas 17 jóvenes violadas, el profesor siga decidiendo que hacer con ellas, acabando con su vida, de tal manera que ellas sientan que no recibirán justicia?

Impotencia, dolor, ira es lo que sentimos con estas contradicciones, abusos, e injusticias. Muchos son los momentos en que se encienden las alarmas de peligro e intolerancia, pero no nos damos cuenta hasta la aparición de una víctima. Ante esto ¿qué hacer?  

El Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, señala que “frenar los abusos sexuales es una tarea conjunta de la familia, escuela y comunidad”. Sin embargo, si en la escuela se siguen cobijando formas educativas machistas, se rompe esta combinación tripartita de trabajo, y hace de esto una tarea imposible. Definitivamente, necesitamos ayuda.