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Una publicación de la asociación SER

Que se vayan todos, ¿para que entre quién?

“Que se vayan todos”, es la consigna que repiten todos, desde los cibernautas, los columnistas, hasta los líderes políticos. ¡Qué disuelvan el Congreso!, o, ¡estamos hartos de todos los políticos!, dicen y escriben por aquí y por allá.

Pero lo cierto es, que no es la primera vez que los peruanos estamos hartos de todo; y tampoco será la primera vez, que pese estar hartos, hagamos malas elecciones en primera vuelta, para luego tener que elegir al mal menor en segunda.

Del pueblo puedo entender que pida que se vayan todos, y que Vizcarra llame a elecciones; pero de los líderes de opinión, de los influencers, líderes políticos y posibles candidatos, me parece una irresponsabilidad y un populismo inoportuno.

El país agoniza por tantos conflictos sociales, y violaciones de derechos fundamentales; la situación laboral es terrible, en los últimos meses, los despidos han aumentado, y para empeorar la situación, PPK nos deja un alza en el sueldo mínimo, lo que provocará más despidos aún; por lo que, llamar a elecciones generales, es querer combatir la inestabilidad con más inestabilidad, además de un atentado contra el orden constitucional: Vizcarra no puede llamar a elecciones. Si acepta la presidencia, está obligado constitucionalmente a concluir con el mandato. Por eso, pedirle a Vizcarra que convoque a elecciones generales, es pedirle algo que tanto tiempo hemos rechazado de Alberto Fujimori; que, si ya lo olvidaron, cuando Alberto convocó a elecciones generales, luego de los vladi-videos, lo hizo violando la Constitución (muy común en él). Que quede claro, sólo podrá llamarse a elecciones en caso de renuncia o vacancia posterior de Vizcarra y Araoz; en ese caso, asumirá el presidente del Congreso, Galarreta, y luego llamará a elecciones.

Pero si poco les importa respetar la Constitución, va mi pregunta, ¿a quién, y entre quiénes vamos a elegir? ¿Keiko, Barnechea, Verónica, Guzmán, García, Urresti, Santos?, si continúo la lista, hasta puedo llorar.

Si las elecciones son en tres meses, o un año, ocurrirá lo mismo de siempre: el pueblo no sabe elegir, no está preparado, o no le importa; porque el pueblo no sólo somos los que opinamos siempre en redes sociales y “juramos” que lo sabemos todo; el pueblo somos muchos más, los indiferentes, los que son utilizados por los candidatos para subir peldaños, los que creen a todos los que les meten cuentos cucufatos, y los que están tan hartos de promesas que ya da lo mismo por quién votar. 

Llamar a elecciones, no es la solución, al menos, no es realista. Lo más realista, aunque no nos guste, es que Vizcarra termine el mandato, y ahí, exigirle romper con cualquier posible alianza fujimoristas, y que trance con bancadas ajenas a estas, y así reformar el gabinete. Y, para los líderes políticos y de opinión, colectivos, y nosotros desde nuestras casas y entorno social, reeducarnos y educar, y preparados asistir a una nueva elección.

Como dice mi ex profesor, el constitucionalista Aníbal Quiroga, “los problemas en la vida, siempre existen, y lo que en este caso existen, son soluciones constitucionales; y a diferencia del pasado, hoy, la crisis política debe solucionarse dentro de los canales de la Constitución; y son estas soluciones, las que nos darán una nueva perspectiva, y un nuevo mañana”.