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Una publicación de la asociación SER
Especialista en Derecho Internacional Público

¿Qué significa la activación del TIAR contra Venezuela?

La Resolución de la XXX Reunión de Cancilleres del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca - TIAR, aprobada el 23 de setiembre por 16 de los 18 Estados Parte del mismo, dejó 4 conclusiones cuyo significado y consecuencias es importante analizar:

1. El TIAR es un tratado que se tenía por obsoleto. El TIAR es básicamente un pacto de defensa conjunta interamericana para hacer frente a amenazas extra regionales, firmado el  2 de septiembre de 1947 en Río de Janeiro, en el contexto de la guerra fría, y que tuvo pocas aplicaciones (cuestionables), lo que devino en que perdiera crédito y que muchos lo dieran por “obsoleto”. Se conoce que el TIAR fue invocado en 1957 para coadyuvar a resolver el conflicto entre Honduras y Nicaragua, que denunciaron mutuas agresiones y, así, se consiguió la demarcación de la frontera terrestre común; en 1975, la mayoría de sus Estados miembros solicitaron, sin éxito, el cese del bloqueo a Cuba; y, en 1982, la mayoría votó a favor de apoyar a la Argentina en la guerra de las Malvinas, pero EE.UU. se negó y ayudó militarmente a Gran Bretaña. Ahora, 37 años después se aprueba una resolución que activa el TIAR para intervenir en Venezuela.

2. El TIAR quedó desnaturalizado. El preámbulo, sus artículos y el contexto en que se aprobó el TIAR, coinciden armónicamente en que fue creado para ser activado de forma únicamente defensiva y para responder a agresiones injerencistas en contra de cualquiera de los Estados americanos, por lo que no hay un sustento válido para que se pueda aplicar a la crisis en Venezuela. Señala su preámbulo que sus Gobiernos “Han resuelto -de acuerdo con los objetivos enunciados- celebrar el siguiente Tratado a fin de asegurar la paz por todos los medios posibles, proveer ayuda recíproca efectiva para hacer frente a los ataques armados contra cualquier Estado Americano y conjurar las amenazas de agresión contra cualquiera de ellos”. El TIAR no es un instrumento que contemple mecanismos de acción colectiva para la defensa y restablecimiento de la democracia en la región, como sí lo es la Carta Democrática Interamericana - CDI. Es una aberración lo que dijo Holmes Trujillo, flamante Presidente del Órgano de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores del TIAR: “[estas acciones del TIAR] son tan amplias y diversas que, en síntesis, estamos ante el único instrumento interamericano que nos da la fuerza jurídica para tomar medidas que otros instrumentos no permiten y así avanzar en la protección de la democracia, la seguridad y la paz de la región”. El TIAR no es un instrumento para la defensa colectiva de la democracia, para eso existe la Carta Democrática Interamericana (Lima, 11 de setiembre 2001) que sí contiene los mecanismos de acción colectiva para la defensa de la democracia, en su capítulo IV.

3. La Carta Democrática Interamericana – CDI, ha quedado muy debilitada. En efecto, si este pacto de defensa militar común (el TIAR) se aplica ahora, para la defensa colectiva de la democracia, nos preguntamos ¿para qué serviría la CDI? La Carta Democrática Interamericana tiene como máxima sanción la suspensión de la membresía en la OEA, una sanción que si bien no es tan coercitiva, sigue dejando abierto el diálogo, las gestiones diplomáticas y los mecanismos de solución pacífica de controversias como los buenos oficios y la mediación. Por su parte, el TIAR tiene sanciones más fuertes propias de un pacto de defensa militar como están descritas en su artículo 8°: “Para los efectos de este Tratado, las medidas que el Órgano de Consulta acuerde comprenderán una o más de las siguientes: el retiro de los jefes de misión; la ruptura de las relaciones diplomáticas; la ruptura de las relaciones consulares; la interrupción parcial o total de las relaciones económicas, o de las comunicaciones ferroviarias, marítimas, aéreas, postales, telegráficas, telefónicas, radiotelefónicas o radiotelegráficas, y el empleo de la fuerza armada”. Entonces, en adelante, cuando se identifique un Estado con deficiencias en su orden democrático, la aplicación de la CDI será de mero trámite pues luego de suspender al Estado afectado, o en paralelo, se terminará aplicando el TIAR (con la posibilidad del empleo de la fuerza armada). No resultará ya extraño que después se decida aplicar el TIAR a Nicaragua o Bolivia. El Perú, con una democracia en formación (desde hace pocas décadas), no queda exento de ser un potencial estado intervenido.

4. El TIAR no tiene legitimidad para intervenir militarmente en un Estado Americano. Esto se debe a que su naturaleza es para defender a América como bloque frente a las amenazas extra regionales, de lo contrario contravendría a la Carta de las Naciones Unidas (con la cual tiene que haber compatibilidad, según lo indica el preámbulo del TIAR), puesto que la intervención militar, bajo el derecho internacional solo procede cuando así lo dispone una organización internacional como son las Naciones Unidas, más concretamente por acuerdo del Consejo de Seguridad (Artículo 42° de la Carta de la ONU). A nivel interamericano, para que esta intervención pueda alcanzar cierta legitimidad, la decisión recaería en la OEA, la cual, por la relevancia de la decisión, tendría que acordar tal medida por una votación de dos tercios, que es el voto que se requiere para suspender a un Estado Miembro de su derecho de participación en dicho organismo.