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Una publicación de la asociación SER

Redes virtuales para impulsar la artesania

Foto: Lupaca Art

Inés Ruz Alvarado. Decana de la carrera de Turismo Sostenible y Hotelería en la Universidad Científica del Sur

El 27 de setiembre se celebró el Día Mundial del Turismo, con el lema “Turismo y desarrollo Rural”. En plena pandemia cuesta imaginarnos a ese viajero que busca historias que contar en espacios en donde por primera vez coloca su huella. Hoy en este nuevo escenario, es casi imposible. De hecho uno de los grandes cambios que ha traído la nueva normalidad es el nuevo perfil del turista. Sabemos ahora que el turista sigue siendo esta persona que busca huir de la rutina y encontrarse con nuevos espacios que recorrer, pero también que junto a esa mochila viajera carga desconfianza y una serie de exigencias en sus nuevas visitas. Pero, ¿qué sucede con el paisaje, con las montañas, el aire puro? ese que no podemos vender vía virtual y que necesita de la experiencia vital que significa la huida de la rutina del mundo moderno y la búsqueda de experiencias nuevas. Por el momento se vienen trabajando varias estrategias desde Mincetur para promover el turismo interno, Perú se prepara para recibirte será el slogan de la campaña que invita a viajar por las regiones de Ucayali, Loreto, Piura, Tumbes y Lambayeque y además propone que trabajadores se tomen el día viernes libre para organizar viajes al interior del país.

El nuevo turista lleva mascarilla pero además explora lugares abiertos. Sabemos pues que las visitas a nuevos territorios en algunas casos deberán limitarse al recorrido del espacio y no ha relacionarse con la comunidad. Con esto me refiero a que si uno de los efectos de la industria turística es el intercambio de particularidades culturales ahora este deberá hacerse en base a otras modalidades, por ahora la forma virtual es el salvavidas que sujeta a organizaciones por ejemplo artesanales, que han recurrido a ella para ofrecer sus productos. Un factor limitante para el turismo comunitario.

El turismo rural ha sido uno de los más golpeados durante esta crisis y merece especial atención. Puno se encuentra como uno de las regiones más afectadas, pues el 80% de su economía dependía del turismo. Hoy en día artesanos de la región se han organizado para enfrentar la crisis. En un primer momento se trabajó la venta de mascarillas con bordados pero lamentablemente se prefiere el material sintético que es más barato que el artesanal.  Los artesanos y artesanas de la región que han participado en ferias virtuales opinan que la conectividad es un limitante, pues únicamente en zonas urbanas se logra una conexión aceptable. Las ventas se condicionan a grupos de Whastapp y Facebook, pero también este recurso es limitante. Han creado cooperativas para la reactivación como Cooperativa de Artesanías Lupaca-Puno organizando una tienda virtual pero, nuevamente nos enfrentamos con problemas de conectividad y sobre todo del manejo de la misma. He aquí un elemento imprescindible para el buen uso de estas plataformas. Por ahora son los hijos jóvenes de los artesanos y artesanas que gestionan estas paginas mientras ellos se dedican a producir. Este podría ser un lado positivo pues el conocimiento ancestral ahora se transmite a través del trabajo comunitario, y son los hijos los responsables de las ventas y la visibilidad en las redes. Sin duda una nueva generación que sobrevive esta pandemia desde la virtualidad.

No obstante todos estos esfuerzos desde lo comunitario no tendrán el eco esperado sin el fortalecimiento de venta en plataformas virtuales, lo que significa la promoción de las mismas. Es tarea del Estado reforzar esta red virtual a nivel nacional que si bien funciona a través de Feria Ruraqmaqui, un programa del Ministerio de Cultura que reúne colectivos de artesanos, debe plantearse también con un trabajo que vaya de la mano con la gestión de estas herramientas virtuales, es decir capacitaciones para el uso de las mismas. Pensemos pues en una gran tienda virtual que trabaje de la mano con todos los artesanos y artesanas del Perú. Acércanos, de manera virtual a las producción artesanal de nuestras comunidades es un camino que debemos seguir tanto productores como usuarios para que de esta manera nuestro patrimonio inmaterial no se pierda.