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Una publicación de la asociación SER
Socióloga, analista política y de género.

Reforma educativa y elecciones 2016

Si hay en la gestión actual un sector cuyos avances han merecido un consenso a favor entre buena parte de especialistas, líderes de opinión y público en general, ese es educación. Con matices y críticas, existe una opinión mayoritaria de que se viene haciendo cambios importantes y que estos van, en líneas generales, en la dirección correcta, aunque, sin duda, quede mucho por hacer.

De ahí la importancia de continuar con estas reformas y de asegurarnos que los candidatos a las elecciones generales del 2016 vayan en una línea similar o, al menos, presenten sus posiciones con transparencia, y que la ciudadanía pueda juzgar y elegir. Lo que no podemos permitirnos es votar sin saber con certeza qué piensa hacer cada candidato; sin conocer posiciones respecto de la revalorización de la carrera docente y la ley de carrera magisterial; la “ley Mora” y la conformación del SUNEDU; el aumento del 0.5% del presupuesto en el sector y la propuesta de seguir con un incremento sostenido; y avances en educación intercultural bilingüe, a nivel nacional y en algunas regiones, etc. Además, como complemento a ello y expresión de una mayor inversión orientada a la inclusión, están los Centros de Alto Rendimiento (en fondo y medio fondo), que han generado un cambio sustantivo en lo deportivo y cultural, en regiones como Junín, pero también a nivel nacional, gracias a las victorias de maratonistas como Gladys Tejeda e Inés Melchor.

Además de la relevancia de dichos aspectos, hay otro motivo para exigir posiciones: Los intereses creados en torno a la educación. Por ejemplo, interés de algunas universidades privadas, que prefieren no ser reguladas ni supervisadas, bajo el amparo de una interpretación laxa de la “autonomía universitaria”. En el Congreso de la República tenemos ocho congresistas vinculados a universidades privadas, no precisamente las más “ranqueadas”: En Fuerza Popular, Reber Ramírez, sobrino del rector de la Universidad Alas Peruanas; José Luis Elías, presidente fundador de la Universidad San Juan Bautista, y Julio Rosas, promotor de la Universidad Diego Thompson. En el grupo parlamentario Alianza por el Gran Cambio, Luis Iberico, actual presidente del Congreso, ha estado vinculado a la Universidad César Vallejo, como jefe de Imagen Institucional y Richard Acuña es hijo del dueño de esa misma casa de estudios. En Solidaridad Nacional están Virgilio Acuña, hermano de César Acuña;  Rosa Núñez de Acuña, madre de Richard Acuña y ex directora general de la universidad familiar, y José Luna Gálvez, gerente de Telesup. Como denunciara el congresista Mora, ninguno de ellos se inhibió de opinar y votar cuando se debatió la ley universitaria en el Congreso. Esas universidades manejan cuantiosos fondos y son paradójicamente beneficiadas por la exoneración del IGV. De ahí su proliferación. Según Macrosonsult, nada más en 13 años, estas se habrían duplicado[1]. Otro dato: En el 2014 había en el Perú 140 universidades, y solo era superado en Sudamérica por el gigante Brasil. Ningún país en nuestra región tiene tal cantidad de dichos centros educativos, lo que, además, no equivale a resultados de excelencia. En efecto, ninguna universidad peruana figura entre las mejores 15 de América Latina, y ninguna, entre las 500 mejores en el mundo, según QS (la PUCP, la mejor ranqueada, se encuentra en el puesto 19 de América Latina, y 501 en el mundo). Además, según la misma QS, de las cinco mejores universidades de América Latina, cuatro son públicas, y entre las 15 mejores, diez son estatales. Esta es una carrera que estamos perdiendo, pese a que es estratégica para el desarrollo del país. El camino es largo y difícil. Sólo para darnos una idea: Según el ministro Saavedra, el salario actual de un maestro alcanza apenas un tercio de lo que era hace 40 años y el déficit en infraestructura educativa es de 60 mil millones de soles[2]. Además, si vemos a los países que están a la vanguardia en la región, notaremos claramente que no es una ruta acertada, una propuesta que se desentienda de la necesidad de incrementar sustantivamente la inversión en la educación pública. Pero tampoco en países como Estados Unidos, donde, tomando de nuevo datos del ministro Saavedra, la matrícula de estudiantes de colegios en el sector público es el 95% del total.

La ley universitaria promovida por el congresista Mora tuvo también que lidiar con una toma de posición en contra de algunos medios de prensa. Y es que no es poco lo que está en juego, y que no extrañe que más de un candidato se encuentre, en estos momentos, siendo tentado por la campaña que se viene, para deshacer lo andado por esta y otras reformas en el sector.

Por ello, es importante que los grupos políticos presenten claramente sus posiciones respecto de la ley universitaria y el SUNEDU, pero también sobre otros aspectos educativos. Esperamos que, en vez de la tentación del espectáculo, los medios apoyen un debate sobre este y otros temas sustantivos. 

 


[1] Gestión, 4/07/2014: http://gestion.pe/economia/numero-universidades-peru-se-duplico-solo-13-anos-2102202

[2] Conferencia internacional “Promover el crecimiento a través de políticas efectivas”. Lima 9-10 de julio 2015, Banco Mundial.