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Una publicación de la asociación SER

Religión vs. Derechos

“La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado”. Y en esa defensa de la persona, como sujeto de derecho, y respeto de su dignidad: nadie debe ser discriminado por motivo de origen, raza, sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o de cualquiera otra índole. En ese sentido, cualquier acto u omisión arbitraria que perjudique o ponga en riesgo, tanto la dignidad como el ejercicio de los derechos fundamentales de un determinado grupo o persona, será considerado un acto discriminatorio e inconstitucional.

Por otro lado, la Constitución reconoce el derecho a la libertad de conciencia y religión, y señala que nadie debe ser perseguido por emitir opinión en base a ideas o creencias religiosas (inciso de 3 del artículo 2). Sin embargo, este opinar y profesar ideas y/o creencias, no debe ir en contra de los derechos de los demás.

Es decir; tanto el Presidente de la República, los congresistas, ministros, el Cardenal Cipriani, pastores o líderes evangélicos, y todos los ciudadanos, tienen todo el derecho a creer o no creer, y a opinar en base a su religión, conciencia, o cultura. Pero, lo que no debe hacer, jamás, un funcionario público es legislar ni suprimir derechos en base a su creencia; y lo que no debe hacer, jamás, un representante de alguna institución religiosa, es influenciar (o coaccionar) en base a su religión, la aprobación o rechazo de un proyecto de ley, tampoco debe incitar al odio ni actos que deriven en delitos que atenten contra la vida y dignidad de la persona.

Es así que, al denunciar al líder evangélico, Alberto Santana, por emitir opiniones de odio y discriminación, excusadas en su creencia, no se está violando el inciso de 3 del artículo 2 de la Constitución; al contrario, se está protegiendo los derechos de un sector vulnerable de la población, y se está protegiendo el fin supremo del Estado. La denuncia por discriminación no busca reprimir su derecho a opinar o creer, busca prevenir futuros atentados; busca prevenir y frenar más pérdidas humanas.   

Por eso, si eres católico, evangélico, judío, musulmán, o etc, tienes todo el derecho a creer, opinar, y vivir en base a tu religión, más no obligar a los demás a seguir tu creencia; y si no estás de acuerdo con la homosexualidad, la marcha del orgullo gay, el matrimonio igualitario, etc, también es tu derecho. Nadie te exige ni obliga a estar de acuerdo, ni a festejar la homosexualidad, ni celebrar el día del orgullo gay; sólo se pide respeto, justicia, y cumplimiento de la constitución. Más aún, siendo el Perú un Estado laico, independiente de cualquier organización o confesión religiosa; ninguna religión, o creencia, debe influir sobre la política nacional.

Además; ¿qué clase de dios y/o religión que profesa el amor al prójimo, mata y excluye a quien es diferente?