Skip to main content
Una publicación de la asociación SER

Repartija naranja: inminente y colosal

Dos proyectiles mal elaborados apuntan hoy al Tribunal Constitucional: la demanda del hábeas corpus fujimorista que pretende romper con la sentencia que condenó a Alberto Fujimori a 25 años de pena privativa de libertad y la denuncia constitucional contra 4 de 7 de sus integrantes por haber señalado, previo correcto conteo de votos, que los crímenes de El Frontón son de lesa humanidad. Es decir, dos casos de derechos humanos con manos bien puestas de dos de los partidos políticos que más explicaciones le deben al país sobre estos crímenes. Y ojo, crímenes que aún tienen serias cuotas de impunidad, porque el caso La Cantuta aún tiene víctimas cuyos cuerpos están sin encontrar o porque en El Frontón los responsables políticos aún no han sido procesados penalmente.

Los juristas podrían tener la tranquilidad de que esos dos intentos que pesan sobre el Tribunal no pasan. El hábeas corpus está tan mal planteado (por el extremo del secuestro agravado, pidiendo a un juez constitucional lo que solo puede ver –y en efecto vio– un juez penal), que ha sido rechazado (improcedente) de plano en primera instancia. Y la denuncia constitucional trata de castigar lo que en El Frontón el TC ha decidido de forma motivada y echando mano de lo que las leyes que buscan no impunidad exigen, evidenciando que el intento vulnera cien por ciento la independencia judicial de ese alto tribunal.

No obstante, la decisión política ya avistada va por otro lado: imponer el hábeas corpus en el TC, y si éste no hiciera caso (e incluso, si hiciera), accionar más pronto la denuncia constitucional sobre los magistrados que tendrá como efecto nuevos nombramientos en su composición. 4 de 7, un nuevo TC.

Luego de la intentona del indulto injustificado y luego de los insultos feroces que el Apra prodigó al magistrado ponente en el Tribunal de la causa El Frontón, no cabe la menor duda que aprovecharán ambas ocasiones, ambos socios, para armar otro TC. ¿Es posible ello? Sí. Los 72 congresistas fujimoristas, muchos con sangre en el ojo, y sus aliados en este tipo de decisiones (entre los que ya bastante se cuenta a los apristas), tienen mucho que ganar en eso. Esa mayoría naranja, además, recordemos, ya hizo lo que quiso con la elección de los representantes (impresentables) en el Banco Central de Reserva, el titular de la Defensoría del Pueblo, y otros temas sancionatorios de congresistas.

Los plazos corren, y si damos cuenta que personajes de la repartija anterior siguen ahora en el Congreso, parece que van a correr más rápido. En el 2013 cuando los jóvenes salieron a las calles para evitarla, los audios mostraron a un Víctor Andrés García Belaúnde, Luis Galarreta (entonces de Alianza por el Gran Cambio) y Héctor Becerril[1] en el aquelarre indeseable. ¿Y a quién esa mayoría congresal querría imponer? En el pasado las propuestas consideraban hasta a Rolando Souza, y hoy, se ha rumoreado hasta a Javier Villa Stein.

Dicen que guerra avisada no mata gente. Pues bien, es necesario prepararse desde ayer para esa nueva repartija que será impuesta en el Tribunal y que nos dejará a todos sin la garantía de una institución que defienda la igualdad, los derechos humanos y el control del poder. Rápido ya se ha aprendido que con una mayoría fujimorista congresal no son necesarias ni los tanques ni las botas para tomar por asalto el Estado de Derecho.


[1]Parte de la transcripción de dichos audios está en http://peru21.pe/politica/audio-confirma-que-hubo-repartija-congreso-2140482