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Una publicación de la asociación SER

Ruraq Maki: una oportunidad de viajar por las culturas del Perú

En diciembre de 1975 se otorgó el Premio Nacional de Cultura al retablista quechua hablante ayacuchano Joaquín López Antay. Este hecho marca un antes y un después sobre la apreciación del arte y la creación de los artistas ancestrales, que sin ir a ninguna escuela o academia, aportan a la riqueza y diversidad cultural del país.

El año 2017 de manera póstuma la Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes del Perú en su 99 aniversario de creación, premia con  la Medalla de Honor “Daniel Hernández”, a Joaquín López Antay junto a Venancio Shinki Huamán, Giuseppe Campuzano y al gestor cultural César Ramos Aldana.  Suceso que borra las fronteras del conocimiento que existen entre la academia y los artistas ancestrales quienes promueven otras cosmovisiones donde la naturaleza es parte del ciclo de la vida.

En el año 1572 el virrey Toledo, con el propósito de borrar en Cusco, capital del Tahuantinsuyo, toda referencia a las tradiciones de honrar con procesiones a los incas muertos, instaura el Corpus Christi. Para ello reunieron 117 imágenes de santos católicos traídos desde todos los confines del Virreinato. Esto fue fundamental para la creación artística y demanda de imágenes sacras, santos, altares, marcos y platerías, que ha continuado hasta la actualidad con la realización del “Santuranticuy” (donde se compran santos). Este evento cobró mayor importancia, años después de la creación del Instituto Americano de Arte (1937), con la premiación de los mejores trabajos presentado por los artesanos innovadores como Hilario Mendivil. El evento multitudinario de Navidad convoca a cientos de artesanos cusqueños y otros procedentes de Arequipa, Puno y Bolivia.

Tuve la oportunidad de visitar la feria Ruraq Maki (hecho a mano) realizada por el Ministerio de Cultura, un “programa líder en la promoción del patrimonio cultural inmaterial de los pueblos del Perú” que en esta edición reúne a 150 colectivos de artistas tradicionales. Ellos “son orientados y alentados para que encuentren en la conservación y revalorización de su cultura una forma de vida”, según su catálogo. Los artistas vienen de casi todas las regiones del Perú, con pocas excepciones como Tumbes o Moquegua.

Inicié el recorrido por la feria que representa la diversidad del país conversando en quechua con Ana Cecilia Manayay, artista de Inkahuasi, zona quechua hablante en su vertiente denominada Inkahuasi-Cañaris de Lambayeque, herederos del pueblo Cañar, que ahora es parte del Ecuador y que durante el Tahuantinsuyo fueron trasladados como “mitimaes” para consolidar la conquista inca en el norte. En este período el quechua fue la lengua franca, luego utilizada para catequizar al Nuevo Mundo; y silenciar lenguas locales durante el virreinato.

En el puesto de Pachacuteq Huamán nacido entre el fuego y metal en Cusco se ofrecen esculturas de metal. Este artista realizó una exposición en Cusco en la que representó la papa en esculturas en acero, pero además tiene animales como el toro, el colibrí, la salamandra o personajes como el sikuri o el arcángel arcabucero. El artista en sus creaciones pasa de la talla en plano a esculturas tridimensionales con motivos andinos y cusqueños, y como pintor ha  incorporado la hojalatería en sus obras. En otro espacio Juan Cárdenas, que trabaja el repujado, ofrece objetos litúrgicos, varas de mando, trajes y accesorios ornamentales del Niño Manuelito.

En el puesto de Pomabamba de Ancash, la señora Segundina Carranza Villanueva, líder y promotora de arte tradicional y de la vestimenta típica de su zona, contó la historia del anillo de tres hilos. Compuesto de tres aros movibles con dos manos y un corazón que se unen en uno solo, regalo simbólico para el compromiso o gesto de aprecio por una persona. Sin escuchar su narración no hubiera comprendido el significado del anillo, ni su valor. Visitar Ruraq Maki es mejor si dialogamos con los cultores de estas expresiones artísticas para conocer el contexto en el que se producen. En el puesto de tejido de la zona alpaquera de Palca, en la provincia de Lampa en Puno, a Teodoro Pacco Choque le gusta la labor docente de compartir y dialogar sobre el significado de los códigos que aparecen en los tejidos, así manifiesta su interés permanente de informarse.

Edwin Chávez, artista y promotor cusqueño, advertía cómo la cerámica de Raqchi de Cusco, se convirtió en una burda imitación de Chulucanas, y de cómo el torito de Santiago de Pupuja deviene en el torito de Pucará, y ahora con la influencia de México se le ha agregado colores y aplicaciones. Para él se perdió el símbolo de la “conopa”, la representación de animales andinos como la llama o la alpaca, destinados para el uso ritual como ofrenda para la pachamama, lo que nos alerta de la necesidad de poner límites en las innovaciones.

En Ruraq Maki, en la sección denominada Co-creadores, que promueve el encuentro entre diseñadores y artistas tradicionales en el marco del comercio justo y reconocimiento del aporte en la creación del artista tradicional, se reivindican los contextos culturales de los productos diseñados así como el rol del “artista tradicional”, o artistas ancestral como argumenta Olinda Reshinjabe Silvano, en los procesos de creación.

En esta sección se presenta “Encanto Kené” con diseños kené que en shipibo designa los patrones geométricos sobre diferentes superficies, y que Olinda Silvano y Harry Chávez presentan en obras en formato mural de gran tamaño. También se presenta a la asociación de Mujeres Unidas La Campiña de Piura herederas de la tradición de tejido en paja toquilla de Catacaos con la diseñadora Viki Lynch. La artista ancestral de Huánuco Élida Mejía, la diseñadora Eliane Fraser, el artista Alfredo Soncco y Qarla Quispe toman la tradición textil de Canchis en el Cusco. La asociación compuesta por las etnias Yine Yami y Matsiguenga presentan el algodón nativo y su arte textil  de las comunidades de Miaria, Timpía, Camisea, Nuevo Mundo, Kirigueti, Shibancoreni y Sensa con la diseñadora Ana Tafur, y finalmente se presenta Naobo: Memoria Tradición y Moda, Naobo en Shipibo significa “nosotras”  y con las obras de las artistas ancestrales Wilma Maynas, Silvia Rincopa, Olinda Silvano y Sadith Silvano conjuntamente con la diseñadora Naty Muñoz.

Para finalizar es conveniente recordar el evento Manos Artesanas: 20 miradas para un nuevo imaginario ciudadano, donde César Ramos reunió a artistas de la academia con artistas ancestrales y urbanos para producir una misma obra artística que implicaba diálogo, y conocimiento de la mirada del otro. Un acuerdo para imaginar una misma obra, para realizarla y presentarla de manera conjunta. Un hecho inédito en la historia de la creación artística, que se presentó en la casona de la Universidad Nacional de San Marcos. Este evento realizado en el año 2006, que contó con el apoyo de la Central Interregional de Artesanos del Perú, junto con Ruraq Maqui, establecen conexiones, entre artistas ancestrales en un “sabroso” tinkuy de culturas e identidades que forman el Perú de todas las sangres de José María Arguedas, que hoy es posible conocer a través de ellos y ellas.

Sarhua

Marcial Berrocal de Sarhua, Ayacucho.

Kené

Harry Chávez y Olinda Silvano, expositores de la sección Co.creación

Fotos: Ruraq Maki - Hecho a mano