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Una publicación de la asociación SER
Abogada y activista feminista, especialista en género

Somos la mitad, queremos paridad

Foto: Diario La República

La inserción de las mujeres en la política no ha sido un camino fácil, aunque parezca increíble antes que las mujeres accedan al derecho al voto, tuvieron que soportar argumentos discriminadores y machistas, como que el cerebro de las mujeres era más pequeño y pesaba menos que el de los hombres, que eran muy frágiles y emocionales para participar en política, fáciles de influenciar e incapaces de tomar decisiones lógicas y racionales para votar.

Recién en 1956, fue la primera vez que un sector de mujeres peruanas pudo votar, solo 9 mujeres de clase media fueron elegidas: una senadora y ocho diputadas, recién en 1979 las personas analfabetas, en su mayoría mujeres, pudieron votar. En 1997 se aprobó la ley de cuota de género (25%) y en el año 2000 se aplicó en las elecciones, pasando de 11% a 22% de mujeres congresistas. Finalmente se constitucionalizó la cuota de género y se incrementó al 30%, debiendo aplicarse también en los partidos políticos.

Durante siglos la política ha sido un espacio masculinizado, no solo porque esté copado mayoritariamente por hombres sino porque existen prácticas y estereotipos que producen desigualdades, existe acoso y otras formas de violencia política;  convirtiéndose en un espacio hostil para las mujeres. Seamos conscientes de que cada uno de los espacios, puestos y escaños que ocupan las mujeres en la política, se han ganado a pulso y con mucho esfuerzo. A las mujeres no nos han regalado nada.

Hace no mucho el presidente Vizcarra se ha referido a la propuesta de paridad y alternancia en el Proyecto de retorno a la bicameralidad presentado por el Ejecutivo; aunque su Gabinete Ministerial solo este integrado por 5 mujeres, debemos considerar que la aprobación de la propuesta significaría un avance en la igualdad y justicia social para las mujeres. Somos la mitad de la población y merecemos la mitad de la representación; además se trata del reconocimiento y cumplimiento del derecho a nuestra participación política en igualdad de condiciones; la paridad permitiría que mujeres de diferentes clases sociales, etnias, edades, creencias y costumbres puedan participar activamente de la política.

En vías al Referéndum y en la posibilidad de apertura a un proceso constituyente, las mujeres tenemos que estar presentes y participar para que seamos parte de la reforma política y para que una nueva Constitución recoja nuestras exigencias y demandas, porque sin las mujeres no hay verdadera democracia y los cambios que queremos no se lograrán.

Somos la mitad, queremos paridad.