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Una publicación de la asociación SER

Son cosas que pasan

Martes por la noche; y el primer informe señalaba "un bus de transporte público se incendia en Miraflores". Seguro un accidente de tránsito más.  

Horas después; los diarios más populares del país señalaban que "un sujeto intentó quemar a su pareja", reduciendo así los hechos, para quien lo lee, a una pelea más de enamorados.  

Al día siguiente, los hechos son más detallados y se sabe ya, que un hombre subió al bus llevando una botella de yogurt, cuyo contenido era combustible inflamable; y con toda alevosía, vació el contenido sobre Evy Agreda.  

Todos se preguntan por qué. Es que "algo debió hacer esa joven para provocarlo"; "seguro es su pareja, y le sacó la vuelta, o algo así"; "¿pero saben si era su enamorada?".  

Otro medio de noticias señalaba en Twitter que, Evy era muy seria y muy callada. Y es que, como Evy estaba en un bus, y no en una discoteca tomando, había que buscar otra excusa y justificación a los hechos: su seriedad. 

Al mismo tiempo, en internet, la indignación comenzaba porque algunas páginas en solidarización con Evy, llamaban al Perú, "país feminicida". Pero es que "cómo es posible que se generalice así al país", "¿por qué feminicida? ¿no ven que hay violencia contra todos en el país?", "ya comenzaron las feminazis, no están conforme con promover el aborto, ahora se victimizan nuevamente", "y dónde quedamos los hombres".  

Todos se indignaban sólo por una denominación, o que si el machismo no existe y el feminismo odia a los hombres; y Evy, postrada en el Hospital Almenara, con quemaduras en el tronco, abdomen, cabeza, y cuello; con los riñones e hígado comprometidos, y con dificultad para respirar. 60% de su cuerpo fue afectado, pero es más indignante y terrible que se generalice, o se mencione la igualdad de género en la educación.  

Y es que, son cosas que pasan. La culpa es siempre de la víctima, algo debimos hacer para desatar la furia de un hombre sano y bueno, lo dijo la congresista García, y así debe ser. Incluso la omisión es nuestra culpa y debe ser castigada, por no corresponder a un soldado caído.  

Son cosas que pasan, lo dijo una ex congresista fujimorista; y lo dijo el Cardenal, es culpa de nosotras. Y es culpa del feminismo que proclama a los cuatro vientos que la mujer es un ángel intachable y el hombre es malo, malo, malo.  

 

Son cosas que pasan. ¿Así debe seguir?