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Una publicación de la asociación SER

Trujillo: segundo día de cuarentena

Augusto Rubio Acosta. Escritor, gestor cultural y periodista
 

En el marco de operativos conjuntos desarrollados por la Fiscalía de Prevención del Delito, el Serenazgo y la Policía Nacional, en mercados, entidades bancarias, centros de salud, espacios de concentración de viajeros como el Óvalo Mochica y la avenida La Marina, en la avenida España y céntricas arterias, así como en lugares estratégicos de la ciudad, Trujillo amaneció casi desierto hoy martes, pero en el transcurso de la mañana empezaron a circular paulatinamente escasas unidades móviles de transporte público como buses, combis y taxis (limitadas a pequeños porcentajes mediante ordenanza emitida en la víspera por la comuna provincial).

El segundo día de aislamiento social y cuarentena en Trujillo se caracteriza por el alza de precios de los productos de primera necesidad, a manos de comerciantes inescrupulosos que aprovechan la histeria colectiva que muchos ciudadanos experimentan y evidencian comprando alimentos y abarrotes para llenar la despensa familiar. En bodegas y en mercados como Morales Bermúdez y La Unión, la ciudadanía se queja del alza desmesurada e impensada de los precios del pollo, azúcar, arroz, menestras, tubérculos, verduras y comestibles en general. Dirigentes de estos centros de abasto exhortaron a las autoridades a hacerse presente en el lugar para sancionar a los malos comerciantes, dejando en claro que no existe desabastecimiento de productos sino especulación de precios; advirtieron –además- el cambio de horario de funcionamiento de estos mercados, que sólo atenderán hasta la una de la tarde.

En La Hermelinda y el Mayorista, los grandes centros de acopio de la ciudad, el primer día de emergencia se experimentaron récords de ventas, un intento de saqueo y saturación de compradores compulsivos; el segundo día se puede ver menos gente y vehículos circulando, se evidencia que no existe un desabastecimiento, pero sí una notoria alza de precios de los productos de primera necesidad en casi todos los comercios. El Mercado Central de la ciudad atiende sólo al 20% de su capacidad. La realidad de las farmacias de la ciudad es diversa: en algunas del centro de Trujillo se ha agotado el alcohol, gel antibacterial, tapabocas y mascarillas, encontrándose a la espera de reposición de stock de parte de los distribuidores.

La población -en su mayoría- recién está acatando las disposiciones del gobierno central en este segundo día de estado de emergencia. Las multas establecidas por el municipio a quienes circulen sin autorización, los operativos e intervenciones a vehículos y a ciudadanos que se movilizan a pie por el centro histórico determinan tranquilidad en esta histórica ciudad que el presente año conmemora los doscientos años de la proclamación de la independencia.

A la fecha, en La Libertad sólo se ha manifestado un caso de coronavirus: la adolescente de Huanchaco que llegó procedente de Madrid (España) y de quien el alcalde de esa jurisdicción, Estay García, reveló su dirección (en abierta vulneración de la ley y exacerbando el ánimo de los vecinos). Por otro lado, en la víspera llegaron a Trujillo los kits para realizar las pruebas de detección de la enfermedad y así evitar el envío a Lima de las muestras para ser analizadas en el Instituto Nacional de Salud; se restringió también la visita al Penal de El Milagro y se autorizó que sólo circulen el 50% de combis y microbuses, así como el 5% de taxis y colectivos. Las vacunas para los adultos mayores han generado controversia entre la población, por la alta concentración de gente que las solicita en los centros de salud y la imposibilidad de que puedan ser aplicadas a domicilio debido a la alta demanda de las mismas.