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Una publicación de la asociación SER
Licenciado en Filosofía por la PUCP. Especialista en conflictos sociales con interés en temas de reconocimiento, filosofía política e interculturalidad. Melómano.

Un Congreso enemistado con el pueblo

Carl Schmitt, filósofo y filonazi, decía que “la política surgía no de la historia o los conceptos, sino de nuestro sentido de enemistad”. ¿Es la enemistad la que podría definir las relaciones políticas entre peruanos y peruanas? Hablamos de enemistad en el sentido de “aversión” u “odio” según la RAE.  Y basta con leer o escuchar las discusiones de nuestros políticos para enterarnos que no es precisamente la amistad la que rige sus intenciones para con la ciudadanía.

Debemos destacar que Schmitt también advierte que no necesitamos de la historia o de los conceptos para que la política haga su aparición. O sea, no necesitamos de la memoria ni de las ideas que nos ayuden a ejercer nuestra vida en la “polis”, en la ciudad, en nuestra sociedad.

Por ejemplo, nuestra clase política, aquella que vemos en el Congreso, parece ser una fiel seguidora del filósofo mencionado. No le interesa la historia ni la memoria; tampoco las ideas, ni los conceptos, ni nada que tenga que ver con las aspiraciones ciudadanas de construir un mejor país. Hasta ahora, en especial este Congreso solo nos han dado muestras de enemistad hacia todos los peruanos y peruanas.

Tenemos ejemplos en abundancia. No hace mucho, un congresista afirmó “yo discrimino” sin ningún desparpajo al referir su desacuerdo con la comunidad LGTBI. Con esto, no hay peor forma de validar las afirmaciones de Carl Schmitt mostrando enemistad, odio o desprecio a un grupo de ciudadanos que tienen la legitimidad de demandar derechos y deberes que le permitan ejercer la ciudadanía. Olvida que no lo elegimos para que disminuya el acceso a derechos de ningún peruano o peruana.

Asimismo, la discriminación es un fenómeno que no debemos olvidar. Lo vivieron nuestros padres. Y también sus padres. Causó muchísima marginación configurando nuestras excluyentes relaciones sociales de hoy en día. Aceptémoslo, llevamos en nuestro ADN social la capacidad de discriminar a nuestros semejantes. No deberíamos olvidarlo. Es parte de nuestra memoria. Pero nuestros políticos y políticas parecen enorgullecerse de su amnesia histórica.

También existe la enemistad cuando un grupo de legisladores quieren fungir de policías de la moral tratando de imponer sus criterios morales o religiosos a todos y todas usando las facultades y el poder propio de su rol como congresistas. La Constitución es clara, la libertad ciudadana es nuestro principal valor. No queremos ser “libertinos” queremos ser libres, vivir en amistad. Pero en nuestro Congreso encontramos muchos enemigos de nuestra libertad.

Y por estos días se han dedicado a enemistarse con el ejercicio de justicia que busca combatir el delito. Con sus “blindajes” a jueces y fiscales que son una vergüenza como funcionarios, con su complicidad impidiendo o entorpeciendo que sus pares congresistas sean puestos a disposición del Poder Judicial solo demuestran su amistad con la impunidad y su desprecio por la verdad y la justicia que toda sociedad debería cuidar.

Aristóteles señalaba que quienes vivimos en sociedad en la ciudad somos “zoon politikón” y que puede interpretarse como “animal político”. Un animal que en ejercicio de sus facultades de razonamiento se convierte en político. Y son la razón, la memoria, nuestra capacidad de querer y vivir en sociedad bajo leyes aceptadas por todos y todas, debatiendo y discerniendo qué es lo que nos posibilita a ser mejores personas, todo lo que nos diferencia de los animales que actúan solo por instinto.

Pero es la amistad y todo lo que esta significa la que nos hace mejores personas. La solidaridad, la comprensión de otro, el respeto por la singularidad de cada individuo son maneras de acercarnos. Por el contrario, esa tóxica forma de hacer política de nuestra “clase política” basada en la enemistad solo nos conducirá a profundizar nuestras taras sociales y estructurales.

Viene siendo hora exigir nuevas formas de trato entre todos y todas en nuestro país.