Skip to main content
Una publicación de la asociación SER

Un frío sin respuesta

Como ocurre cada año durante esta época, los medios de comunicación empiezan a informar sobre los estragos causados por el descenso de la temperatura en diferentes zonas del país y en particular en las zonas altas de los departamentos de Puno, Tacna y Arequipa, cuya población infantil rural es la más afectada por la incidencia de enfermedades respiratorias que llegan en muchos casos a provocar su muerte.

Pese a que estos hechos se presentan de forma recurrente, la acción del Estado se sigue concentrando en afrontarlos como si fueran una emergencia o un desastre natural imprevisto. Ello se expresa claramente en la organización implementada por el gobierno para atender esta problemática: a nivel presupuestario las acciones forman parte del Programa Presupuestal Multisectorial 068, “Reducción de la Vulnerabilidad y Atención de Emergencias por Desastres”; mientras a nivel orgánico, la coordinación de las acciones estatales corresponden al Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres – CENEPRED.

Debido a esta errónea perspectiva gubernamental, la respuesta de las autoridades se concentra en las consecuencias que genera la llegada del invierno y en la implementación de acciones asistencialistas y paliativas que no resuelven el problema y además en muchos casos, se ejecutan cuando ya ha pasado lo peor. Seguir en esta lógica únicamente nos llevará a continuar lamentando año tras año la tragedia de niños y niñas cuyas familias no cuentan con las condiciones mínimas para resguardarlos del frío.

En Noticias SER exigimos al Estado en su conjunto la implementación de una política pública que garantice el derecho a la vida e integridad de las personas que viven en las zonas alto andinas. Un primer paso es la dotación de viviendas preparadas para afrontar el frío y con acceso a suministros de energía que generen calor y electricidad; pero ello debe ser seguido de una acción decidida para erradicar las condiciones de pobreza. La pobreza y el frío no pueden seguir acabando con nuestra niñez.