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Una publicación de la asociación SER

¿Un populista en el sur?

Alfredo Barnechea ha convertido su visita al Cusco en un evento apoteósico. Una situación de ensueño para un candidato que empieza a crecer en las encuestas. Ya anunciaba su deseo desde una entrevista dominical en la que, al concluir y mirando fijamente a la cámara, invocaba a los cusqueños a asistir masivamente a su encuentro durante su visita a la región. Efectivamente, Barnechea logró congregar a un público generacionalmente variado en un escenario congruente con su propuesta de campaña: el Paraninfo de la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco. No era un mitin, era una “conferencia magistral” sobre la recuperación del gas para los peruanos. El evento fue exitoso en su convocatoria y el Paraninfo Universitario fue desbordado. Las fotos invadieron las redes sociales inmediatamente.

El tema de la recuperación del gas como bandera de campaña parece calar entre algunos sectores del electorado cusqueño. Intuyo, hipotéticamente, que esta relación se teje, sobre todo, en la capital de la provincia y otros centros urbanos en la región. Su forma de campaña, sin embargo, es lo que más atención genera puesto que ensaya modos que parecen sacados de un viejo manual proselitista: grandes temas, grandes soluciones… harto “floro”, como dice Alberto Vergara (El Comercio, 21/02). Con la lampa y el talante de un político-aristócrata, Alfredo Barnechea se enfrentó a su público haciendo gala de conocimientos exquisitos y referencias rebuscadas sobre la historia peruana y, en particular, sobre la “centralidad” del Cusco en esa historia. Apelado al “cusqueñismo”, el candidato de Acción Popular puso al auditorio en su bolsillo o, mejor dicho, lo mantuvo de principio a fin.

Además del gas como plataforma central para el electorado del sur, Barnechea expuso otros temas importantes como la corrupción y el centralismo, que además tienen un appeal especial en este tipo de auditorio. Sin embargo, en todos los casos, las propuestas del candidato acciopopulista resultaban tan vagas como redundantes. El resultado invariable, sin embargo, fueron aplausos y más aplausos. Quizás Alfredo Barnechea puede darse ese lujo hablando desde el estatus de un intelectual, a pesar que termine pareciendo, para algunos, como un populista que no quiere aceptarse como tal. Uno que reivindica sus orígenes provincianos y, al mismo tiempo, se construye una imagen de persona alejada de lo “nacional” al punto de leer resúmenes de noticias porque solo lee diarios internacionales.

Pero, como repito, la imagen del intelectual serio y despreocupado de las “banalidades” sí impacta en una porción del electorado. La pregunta de fondo es si puede crecer más allá de esas fronteras con esta estrategia. Es decir, si el “populista culto” para usar un término escuchado en un medio local, puede convertirse en el candidato que movilice masivamente al electorado sureño. Al parecer ese es el anhelo de todo el que visita estas plazas. Al salir del auditorio, la multitud se “sinceró” frente a la Plaza de Armas donde llenaron el atrio de la Catedral a duras penas. A pesar de eso, la convocatoria de Alfredo Barnechea es considerable tomando en cuenta las reducidas capacidades de Acción Popular en el Cusco. Finalmente no es solo un “populista”, es (¿temporalmente?) un acciopopulista: tiene un partido que, aunque languideciendo, puede movilizar algunos cuadros y recursos para la campaña, pero, sobre todo, puede despertar viejos sentimientos para los cusqueños.