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Una publicación de la asociación SER

Una movilización manchada por la homofobia

El día miércoles 28 de noviembre se desarrolló un paro nacional convocado por diversos gremios  y sindicatos nacionales y regionales. En el caso de Apurímac, el paro se desarrolló en las provincias de Andahuaylas y Abancay con la siguiente plataforma de lucha: Asamblea Constituyente, cumplimiento de los 17 puntos de contrato con MMG las Bambas, licenciamiento de las universidades de la región (UNAMBA y UTEA). La agenda no incluía nada sobre la violencia que afecta a las mujeres; porque los gremios tradicionales, aún no se percatan que Apurímac tienen altos índices de violencia de género, o simplemente no lo consideran un problema relevante.

Los movilizados se manifestaron en las calles a través de diversos piquetes. Marcharon los comerciantes de los mercados, el SUTEP, el Frente de Defensa, los obreros de construcción civil y distintos colectivos ciudadanos, juveniles, mujeres y LGTBI. Más allá de la estrechez de la plataforma de lucha se dejaron sentir otras demandas como: el cuestionamiento al patrón represor del Estado en Cotabambas a través de consecutivas declaratorias de estados de emergencia,  el rechazo a la criminalización y persecución a dirigentes y dirigentas, con consignas como “NO a la privación de libertades fundamentales, NO a los convenios entre la PNP y las mineras, BASTA de violencia de género y feminicidios, BASTA  de corrupción que favorece la impunidad”. A estas consignas y demandas se sumó la demanda por reconocer la diversidad de las orientaciones sexuales, en la construcción de una patria sin discriminación proclamada principalmente por organizaciones juveniles.

Sin embargo, llamó mucho la atención que viejos dirigentes sociales conocidos por sus cuestionables prácticas antidemocráticas, autoritarias, machistas y poco transparentes al interior de sus organizaciones, se mostraran intolerantes con la banderola de arco iris que portaban los miembros de una organización LGTBI; tomando distancia por varios metros en plena marcha (como si los fueran a homosexualizar) y exigiendo que este grupo se fuera atrás. Al no haber motivo frente a tal pedido no hubo ninguna retirada, sin embargo la tensión se mantuvo  lo largo de la movilización.

Es lamentable la homofobia mostrada por las dirigencias tradicionales de los gremios, que confirma que en estos espacios de lucha, la discriminación en sus diversas formas está presente. Son actitudes como las que vivimos en la movilización del 28 las que nos impiden vivir a plenitud nuestra ciudadanía y nuestros derechos. No basta marchar contra la corrupción, también hay marchar contra nuestras propias violencias, contra el machismo y la homofobia instaladas en nuestros imaginarios por un sistema patriarcal, capitalista, corrupto y colonial.

Foto: Diario Correo