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Una publicación de la asociación SER
Historiador y profesor de la Universidad Nacional San Cristobal de Huamanga

UNSCH: el rector que necesitamos

Foto: UNSCH

Sobre la existencia de la Universidad de Huamanga supe a mis 5 años de edad, cuando pasaba las vacaciones en las punas de mi pueblo. Una noche cuando nos preparábamos para dormir, un desconocido llamó a la puerta, al dejarlo entrar supimos que era un paisano que luego de ingresar a la universidad regresaba al pueblo y a falta de transporte había caminado todo el día desde Huancapi. Al enterarse de su ingreso mi padre lo felicitó, le brindó comida y lecho. Lo miré con respeto y admiración, y desde aquella noche siempre quise ser un sancristobalino. Años después lo logré y ahora también soy profesor en ella.

A pocos días de la elección de las nuevas autoridades universitarias, necesitamos un rector con experiencia en la investigación, manejo de la administración, comprometido con la tecnología, que priorice generar ingresos propios, que comprenda la importancia del estudiante y la educación, que busque medir desempeños, priorice el éxito de sus egresados y principalmente que disponga de la voluntad política necesaria para llevar adelante todos estos cambios.

Se requiere un rector y un equipo altamente conocedor y comprometido con la investigación científica, que hayan sido parte o dirigido diferentes proyectos. De esa manera, priorizará proyectos, concursos y diversas oportunidades que motiven la investigación. Es decir, los estudiantes desde el ciclo básico deben conocer la razón de ser un universitario y porque los ciudadanos, incluso las familias más humildes mediante sus contribuciones permiten nuestros estudios superiores. Por lo tanto, es una obligación que los estudiantes se gradúen con una investigación y no mediante un bachillerato automático que lamentablemente los actuales candidatos al rectorado defienden.   

Un administrador con el mayor conocimiento de planes, organización, dirección y control de todos los recursos de la universidad. Esto implica enfrentarse directamente con el sector administrativo que a duras penas cumple con sus funciones básicas. Implica dejar de lado la ineficiente atención en la biblioteca, comedor universitario, asistencia social, transporte y tesorería. Aunque sea una labor titánica, tiene que tener la capacidad de desbloquear la cúpula de docentes y estudiantes que se organizan para perjudicar algunos proyectos y sacar provecho para su propio beneficio.

Es angustiante que en pleno siglo XXI, la ciudad universitaria y las aulas no dispongan de internet. El futuro rector debe dar preferencia a la tecnología de información por ser una herramienta obligatoria e imprescindible. Es tarea de los profesores enseñar el acceso y uso adecuado de los recursos en línea que permitan a los estudiantes profundizar la investigación. Pero, el uso de la tecnología necesita una autodisciplina muy fuerte para sacar provecho de sus bondades. Asimismo, el manejo de la tecnología incluye que los estudiantes dejen de escribir como lo hacen en el Facebook informalmente, y que lean y aprendan a redactar correctamente.

Un rector que ponga en jaque la dependencia económica estatal que en cierta medida perjudica el desarrollo de la universidad. Históricamente, la Real y Pontificia Universidad de San Cristóbal de Huamanga, desde su fundación hasta la instauración de la república se mantuvo con el alquiler de sus catorce tiendas, el aporte semestral y anual de los hacendados y otras familias de abolengo. Al igual que las mejores universidades del mundo debe aprender a generar sus propios ingresos.

Aunque parezca exagerado, un estudiante sancristobalino antes de aprender a escribir un ensayo o comprender un texto, aprende las reglas básicas de la toma de locales y la protesta, como mecanismos para conseguir profesores para los cursos o acceder a necesidades básicas. Esto indica que necesitamos un rector que comprenda que el alumno y la educación son los elementos más importantes de la universidad. Esto significa que los estudiantes en cada ciclo dispongan de una plana docente completa que cumpla y finalice con el syllabus; una biblioteca equipada, complejos deportivos y un comedor universitario acorde a sus necesidades. Y así contrarrestar las constantes tomas de locales.

Asimismo, sabiendo que el ayacuchano: “son acostumbrados a que nada se les exigiese” como indicaba el prefecto Pardo de Zela en 1826, es necesario que tanto la universidad, los profesores y estudiantes rindamos cuentas y que se midan nuestros desempeños. A los profesores nos urge saber si lo que enseñamos es útil, en qué medida hemos ayudado al desarrollo profesional de los estudiantes, requerimos de una evaluación permanente de nuestras labores y así conocer nuestras debilidades. Igualmente, si los estudiantes tienen la obligación de obtener los mejores resultados y estar más comprometidos con la vida académica. Es paradójico, que en tiempos donde necesitamos los mayores esfuerzos, muchos estudiantes opten por abandonar o desmatricularse de sus cursos. En el presente ciclo académico, en la escuela de arqueología de los 46 alumnos matriculados en el curso de Historia Regional de Ayacucho por no cumplir con las lecturas, la entrega de ensayo o artículo sólo continúan 15 estudiantes. En Ciencias de la Comunicación de 49 estudiantes matriculados en el curso de Archivística se mantienen 12, y en Antropología de los 24 matriculados en el curso de Historia Regional sólo asisten 9 estudiantes.

Se debe priorizar también el éxito de sus egresados. Según los estándares mundiales la mejor universidad no es aquella que tiene mayor cantidad de ingresantes o estudiantes, sino aquella cuyos egresados vienen desarrollando buenos proyectos, trabajando en instituciones prestigiosas, dirigiendo empresas que generan empleo de calidad o por lo menos que tengan mayores oportunidades de trabajo que le permita tener una vida honesta y decente. En la UNSCH poco o nada importa el destino de los egresados, quizá por ello a diferencia de las universidades más prestigiosas del mundo son pocos los que brindan donativos a su alma mater.

De la misma manera, aunque un sector de docentes se opone al establecimiento de los Estudios Generales, necesitamos un rector que los implemente inmediatamente. Según los expertos en temas universitarios, un ingeniero que no tenga un conocimiento básico de la filosofía, ciencias sociales y el arte nunca será un buen ingeniero. Considerar que los estudiantes deben ser preparados específicamente en sus carreras es inapropiado y afecta a una educación interdisciplinaria y holística.        

Para encaminarse la Universidad de Huamanga necesita un rector con mucha voluntad política y realista, porque como institución hemos tocado fondo y no basta repetir que somos la tercera universidad más antigua fundada en el Perú. La tradición y la historia al parecer nos ha hecho daño por permitirnos descansar en nuestros laureles del pasado. Por ello, en los siguientes cinco años la tarea de todos es convertir a la UNSCH en una de las universidades más influyentes de la región y el país, porque para muchos jóvenes que tenemos un origen humilde es una institución que brinda esperanza, cambio y porvenir.