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Una publicación de la asociación SER
Consultor en Cooperación al Desarrollo

Uruguay: primer balance de la derrota del Frente Amplio

Foto: @Reuters Andrés Cuenca Olaondo

Finalmente, los resultados oficiales confirmaron que, después de 15 años de gobierno, el Frente Amplio pasará a ser oposición; el binomio Lacalle-Argimón alcanzó el 48,8% de los votos emitidos, mientras que la dupla Martínez-Villar se quedó con el 47,3% (+1,5 p.p.). Sin embargo, estos resultados fueron más ajustados de lo que las encuestadoras auguraban días antes del balotaje. La campaña final del Frente Amplio (#VotoAVoto) dio sus frutos, aunque no fue suficiente.

Desagregando un poco los datos, hay tres variables que deben ser analizadas porque permiten apreciar las posibles brechas existentes en el país: i) Territorial: El Partido Nacional ganó en 17 de los 19 departamentos, mientras que el Frente Amplio sólo lo hizo en Montevideo y Canelones. Asimismo, existe una diferencia entre el voto urbano y rural; analizando los resultados de la primera vuelta, el Frente Amplio obtuvo el 40,4% del voto urbano y el 22,4% del rural. Por el contrario, el Partido Nacional, alcanzó el 27,8% del voto urbano frente al 43,6% del rural. ii) Etárea: De acuerdo a la empresa Opción Consultores, el 55% de los votantes entre 18 y 35 años optaron por Martínez, mientras que el 41% lo hizo por Lacalle. De aquellos entre 35 y 49 años, los resultados fueron 50% y 46%, respectivamente. Los porcentajes cambian a partir de la franja entre los 50 y 64 años, donde el nacionalista obtuvo el 55% de los votos, mientras que el frenteamplista, el 41%. Arriba de los 65 años esta diferencia aumenta, llegando a ser más de 26 p.p. iii) Socioeconómica: De los 62 barrios de Montevideo, el Frente Amplio ganó en 53 de ellos, siendo Casabó (barrio popular) donde obtuvo el mayor número de votos. Por su parte, el Partido Nacional lo hizo en los 9 restantes, principalmente, en la franja costera, donde se concentran aquellos barrios con mayor nivel socio-económico, como Carrasco o Punta Gorda.

En los próximos 4 años, las comparaciones serán constantes, y el Partido Nacional tendrá que lidiar con ellas, y es que los logros alcanzados en los años de gobierno frenteamplista son muy destacables. Aquí algunos de ellos: En lo económico (2018), la pobreza fue de 8,1%, la indigencia de 0,1%, el PBI per cápita de USD 17.278 (a precios actuales) y un GINI de 39,5. Desde lo social, la tasa de mortalidad infantil fue de 6,6 muertes por cada 1.000 nacidos vivos. No se registran muertes por aborto. Se creó el Fondo Nacional de Salud (FONASA). El 53,7% de los alumnos que ingresaron a la Universidad de la República son de primera generación en sus hogares. Dentro del plan CEIBAL, el 100% de los alumnos de las escuelas y colegios públicos cuentan con un dispositivo electrónico (tablet /computadora) como apoyo para sus estudios. Además, se cuenta con programas especializados para enseñanza/aprendizaje, como la Plataforma Adaptativa de Matemática (PAM) o la Biblioteca País. En lo laboral, el salario mínimo real creció un 55%, se restituyeron los Consejos de Salarios, se reglamentó el servicio doméstico y el trabajo rural, y se creó el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional. En el plano de los derechos, se aprobó el matrimonio igualitario, la ley “trans”, el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo y el consumo de cannabis para uso recreativo. Entre los datos “a cuidar” están la inflación de 7,8%, el déficit fiscal de 4,9%, el desempleo de 9,5%, la deserción escolar donde el 43% de los liceales terminó el bachillerato (2018) y – principalmente – los índices de violencia, con una tasa de homicidios de 11.8 por cada 100.000 habitantes, la principal preocupación de los uruguayos según todas las encuestas.

En este sentido, qué duda cabe que los resultados han sido sorpresivos, sobre todo si – además – tomamos en cuenta el panorama regional, donde se registran protestas en Ecuador, Colombia y Chile, exigiendo el fin del modelo neoliberal; y, donde, en el vecino Argentina, el macrismo (próximo – ideológicamente – a los partidos tradicionales uruguayos) perdió la elección en primera vuelta después de un muy mal gobierno.

La derrota del Frente Amplio es un claro mensaje sobre la necesidad – a pesar de los evidentes avances políticos /económicos / sociales – de mantener los canales abiertos con las bases militantes que permitan poder conocer el sentir y la preocupación de la población, y actuar en consecuencia.