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Una publicación de la asociación SER

¿Vive alguien en la Amazonía peruana?

Michel Azcueta, Presidente de la Escuela Mayor de Gestión Municipal

Esta última semana está ocurriendo algo sorprendente, a veces, incomprensible o, acaso, tristemente normal en la sociedad peruana y entre ciertos intelectuales, autoridades y medios de comunicación. Con motivo del debate sobre la firma o no de el Acuerdo de Escazú, se habla mucho de la Amazonía, de su importancia, de sus riquezas petroleras y mineras, de sus límites territoriales fronterizos y todo siempre envuelto en un dudoso “patriotismo”. Sin embargo, lo curioso, lo sorprendente, y también lo vergonzoso es que la mayoría de debates, de entrevistas televisivas, de artículos de opinión y dichos de diplomáticos, NO HABLAN DE LOS HABITANTES DE LA AMAZONIA PERUANA… como si no existieran centenas de miles de personas viviendo allí, como si se tratara de un inmenso territorio sin habitantes que sólo debe ser explotado para bien de “todos” los peruanos.

Pero la Amazonía está habitada desde hace siglos, inclusive desde antes que otras zonas del Perú, por pueblos originarios que se han mantenido en sus tierras, hablando sus lenguas, con su propia cultura y manteniendo una relación armónica con la naturaleza que ha sido aprendida a lo largo de los siglos y que hace que siga siendo el gran pulmón del planeta. Asimismo, aunque muchos no se den cuenta o no quieran reconocerlo, estos pueblos han contribuido a mantener el inmenso territorio nacional tal cual es: sin las etnias y comunidades amazónicas que son y se sienten peruanas, hace rato que el Perú tendría un territorio muchísimo más pequeño.

Sí, la Amazonía peruana está habitada. Es más, el Ministerio de Cultura ha censado 13 familias linguísticas amazónicas que agrupan a 51 etnias y estas a su vez están distribuidas en 1786 comunidades indígenas que tienen una población de 332.795 habitantes (bdpi cultura.gob.pe).

Por ello, al evaluar la conveniencia o no de el Acuerdo de Escazú – que fue elaborado, discutido y aprobado por la representación oficial peruana -, a quienes hay que escuchar primero es precisamente a los propios peruanos habitantes y cuidadores de nuestra Amazonía.

Las comunidades nativas amazónicas tienen sus propias visiones de desarrollo y sus dirigentes nunca han negado la utilización correcta de sus riquezas naturales, petroleras o agropecuarias. Simplemente exigen, con todo derecho, que se respeten sus aportes, sus metodologías de explotación de los terrenos, sus prioridades en salud, educación, obras, alimentación, sus  lenguas y culturas. Exigen que no se les ignore, que sean visibles para todos, como clamó el Papa Francisco en su visita a Madre de Dios y en el Sínodo Amazónico celebrado en Roma en octubre pasado.

¿Cuándo vamos a contar con una visión integral del Perú?, ¿cuándo vamos a terminar de construir un Perú con los aportes de todos los grupos humanos y de todas las culturas que hacen del Perú un país infinitamente rico?, ¿cuándo vamos a utilizar las inmensas riquezas que tiene el territorio nacional en beneficio de todos y todas?, ¿cuándo vamos a dejar de mentir, aparentando defender intereses nacionales cuando en realidad se buscan esconder intereses particulares?

El Acuerdo de Escazú es un paso correcto que buscan dar los países como otra manera de entender la globalización y los derechos universales, respetando a los estados y naciones junto con la salvaguarda de toda la humanidad; y además, en este caso, agradeciendo a las comunidades amazónicas por el gran servicio que nos prestan por lo que ahora nos toca devolverles este servicio, atendiendo sus demandas y derechos. El Congreso de la República tiene la última palabra.