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Una publicación de la asociación SER

Vizcarra: la utilización política de la xenofobia

A tenor de lo recogido en recientes estudios de opinión, se ha impuesto en la mayoría del país una percepción negativa sobre la migración venezolana. Esta ha sido alentada en buena medida por la cobertura mediática de los casos de inseguridad ciudadana que involucran a individuos de dicha nacionalidad y las reiteradas declaraciones del Ministro del Interior, que se encuentra embarcado en una campaña para pasar por agua tibia la ineficiencia de su gestión, cargándole toda la responsabilidad a los cientos de miles de ciudadanos venezolanos que llegan al Perú.

El presidente Martín Vizcarra no es ajeno a esta corriente antiinmigrante en su búsqueda incansable de popularidad, lo cual explica las medidas del gobierno para restringir el ingreso de nuevos migrantes así como la participación del mandatario en un operativo de expulsión de unas decenas de personas con antecedentes que fueron enviadas de vuelta a Venezuela.

Pretender echarle la culpa del nulo avance en la reducción de los índices de seguridad ciudadana a los recién llegados es un argumento xenófobo que no podemos aceptar en una sociedad democrática, por lo que hace mal el gobierno en reforzar los estereotipos que existen contra la población venezolana. Este no es un tema menor, ya que los impulsos discriminatorios empiezan a generalizarse en varios sectores sociales, en particular en aquellos que vienen siendo más afectados por el mal desempeño de la economía durante los últimos meses.

Lamentablemente, el aprovechamiento político de la xenofobia no sólo está presente en nuestro país. De hecho, son miles los peruanos y peruanas que viven en otros lugares del mundo y son afectados por actos discriminatorios como los expresados recientemente por el senador y candidato a la vicepresidencia en Argentina, Miguel Ángel Pichetto, quien ha acusado a los peruanos migrantes de ser los principales narcotraficantes y delincuentes.

En Noticias SER rechazamos cualquier manifestación de xenofobia, especialmente si ésta se utiliza políticamente para ganar adhesiones o distraernos de los verdaderos problemas que causan la inseguridad ciudadana o la falta de empleo. El reconocimiento de la dignidad plena de las personas debe estar siempre más allá de la nacionalidad y las circunstancias políticas coyunturales. Y las políticas públicas deben combatir toda forma de discriminación, en vez de buscar chivos expiatorios como hace el gobierno con la migración venezolana.