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Una publicación de la asociación SER

Juliaca acata el aislamiento social a pesar del reclamo de mototaxistas

Karla Huaco, Cibercorresponsal de Juliaca

Después de que el presidente Martín Vizcarra, ordenó el aislamiento social durante 15 días para  evitar la propagación del coronavirus en territorio peruano, los pobladores de la ciudad de Juliaca entraron en zozobra. Sin embargo el escenario fue completamente distinto el primer y el segundo día

Día 1

La “feria comercial”, que se desarrolla cada lunes, se llenó de personas de diferentes edades quienes adquirían productos de primera necesidad. La intersección del jirón Sucre con Gonzales Prada fue un caos, no solo por la aglomeración de personas sino por el tráfico de vehículos. Y así pese a lo decretado el primer día de estado de emergencia, las actividades económicas se desarrollaron con total normalidad. El desorden, la inseguridad y la desesperación primaron.

Los que acudieron a los mercados de abastos de Juliaca, indicaron que los precios de los productos eran menores que en sus localidades, por ello llevaron todo lo que podían.

Día 2

En el segundo día, se notó mayor presencia de la Policía Nacional del Perú y el Ejército Peruano, quienes realizaron un control más riguroso en las entradas principales a la ciudad de Juliaca. Del mismo modo, la población juliaqueña acató en gran medida el estado de emergencia.

Por otro lado, los mototaxistas y transportistas urbanos solicitaron a la Municipalidad Provincial de San Román, transitar libremente por la ciudad; sin embargo, este pedido no prosperó.