Pablo Najarro Carnero

Opinión

“En el medio, la virtud”

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Aristóteles usaba la frase que da título a esta columna(1) para expresar que en el varón justo o la mujer justa, la virtud es el equilibrio que debe normar nuestra vida, ni el exceso ni el defecto. Para el romano Julio César, el hecho de que su esposa estuviera sólo viendo una orgía romana, la desacreditaba. Pidió el divorcio. Las nobles romanas le pedían que no lo hiciera, pues la deshonraría. Su frase fue lapidaria: “La mujer del César no sólo debe serlo, sino parecerlo”. Su actitud manchaba, además del suyo propio, el honor del cargo de su esposo.

El Quijote le aconseja a Sancho, cuando lo nombran gobernador de Barataria: “si crees que en el medio está la virtud y te precias de hacer hechos virtuosos, no hay por qué tener envidia a los que tienen por padres y abuelos a príncipes y señores, porque la sangre se hereda, y la virtud se conquista, y la virtud vale por sí sola lo que no vale la sangre”. El insular, de modo directo apunta a lo vano de los apellidos o cargos de los cuales muchos se precian. También, a la gravedad de tener un cargo de poder y ser justo en el actuar.

Cuando Alan García indultó a 5,546 delincuentes, el 61% de indultados estaban condenados por tráfico ilícito de drogas. Lo lograron pagando a funcionarios del INPE para llegar hasta el presidente(2). El poder decide.

El reciente caso de las vacunas, se inscribe en la larga lista de inmoralidades hasta llegar a la anomia asiliente(3). Se ha llegado a un estado de moralidad en la que las personas son capaces de justificar lo inmoral y asumirlo, vivirlo sin remordimiento y sin ninguna sensación de malestar. Pueden decirte a la cara una mentira tan grande como el universo sin inmutarse o pestañear. (“Yo seré la última persona del sector salud en aplicarme la vacuna”). Incluso pueden llegar a decir que lo que hacen es un acto heroico. (“Tomé la decisión valiente de sumarme a los 12 mil voluntarios”). Nadine Heredia se preguntaba “es tan difícil andar derecho”. Podemos seguir. Caraduras. Sin sangre en la cara. ¿Su familia sentirá la misma vergüenza o también están inmunes a la virtud? Arrastrados por la autoridad de los cargos que tenían, recibieron la vacuna. Curiosamente, la gran mayoría de la lista son personas de partidos e instituciones que siempre han estado en el poder. De verdad, pocos si merecían la vacuna. La corrupción tiene mil ojos, mil oídos. Antes los tenía Sendero.

Muchos, para estas próximas elecciones, aparecen como morales, justos, justas, virtuosos. Como buenos padres, esposos, dirigentes. ¿Cómo estar seguro de lo que dicen? ¿Cómo saber que hay detrás de la máscara? ¡Qué dificil!

¿Hemos tocado fondo como país? Alguien decía que el país es como un ser humano, que crece, vive, siente. De ser cierta la reflexión ¿Estamos en agonía? o ¿Ya estamos muertos y ni nos enteramos?

Nos cabe preguntarnos hoy, quién es él o la referente de la moralidad en el país. Quién es hoy él o la adalid que nos redimirá del pandemónium social en el que nos encontramos.

El 11 de abril será un voto de vida o muerte. A quien elijamos, o nos dará la estocada de muerte o nos dará el oxígeno de vida. Por quien votemos quedará en nuestra conciencia. Si nos equivocamos, seremos también culpables; a menos que tengamos anomia asiliente.


(1) Aristóteles. Ética para Nicómaco. (2) Tal como lo constató la Megacomisión del Congreso presidida por Sergio Tejada. (3) Conducta desviada de la norma, que se caracteriza principalmente por transformar la visión real de sí mismo, por una visión errónea.