Julio Failoc

Opinión

Encuestas bajo la lupa

cover

Los resultados de las dos encuestas de Datum, una de Ipsos, CPI y en menor medida la de IEP nos dejan más de una duda. ¿Cómo se hace posible que dos candidatos que tienen un nivel de resistencia tan alta al voto logren hasta triplicar sus preferencias electorales en tan poco tiempo? ¿A dónde fue a parar el 19% de los votos nulos y blancos? y ¿a dónde fue el elevado nivel de ausentismo del 30% alcanzado en la primera vuelta?

Desde esta columna advertía no sólo un ausentismo electoral sin precedentes, sino también una avalancha de votos nulos y blancos, lo cual fue confirmado cuando la ONPE dio los resultados al 100 % de actas procesadas. Lo grave de todo esto es que las cifras reflejan que a un poco menos de la mitad de los electores les importó poco el proceso electoral o no encontró un candidato que cubriera sus expectativas.

En resumen, Castillo logró un 19% y Fujimori un 13%, pero de la mitad de la población electoral que fue a votar y/o que optó por uno de los candidatos que participó en las elecciones. Dicho de otra forma, los candidatos que pasaron a la segunda vuelta lograron entre los dos un poco más de 4.6 millones de votos de los 25 millones de electores hábiles, lo que en términos porcentuales representa apenas 18.4%.

A los pocos días de culminado el proceso electoral cuando aún no lográbamos explicarnos como es que Keiko Fujimori había pasado a la segunda vuelta, Ipsos Perú arrojó los resultados que nos dejaron aún más confundidos. Ambos candidatos habían subido exponencialmente rompiendo la barrera del antivoto, sobre todo la señora Fujimori quién antes de las elecciones venía estancada por siete meses consecutivos y de pronto triplica su votación, sin mayores explicaciones. Del profesor Castillo tal vez hasta se podría explicar que los comicios electorales lo encontraron en pleno crecimiento exponencial. Luego vinieron las encuestas de Datum y recientemente la de IEP, pero con resultados distintos, sobre todo para Keiko Fujimori.

No terminamos de entender cómo es que las encuestadoras tengan resultados tan distintos cuando las muestras de campo han sido tomadas casi los mismos días. Ipsos Perú -a cuatro días de culminada la primera vuelta electoral - le otorga a Pedro Castillo 42% y 31% a la señora Fujimori de las preferencias electorales. Datum da una cifra más amplia de 41% contra 26% a favor de Castillo y en el caso de IEP la distancia es mucho mayor, 41.5 para Castillo y 21.5 para Fujimori. Finalmente, CPI en su última encuesta, arroja resultados totalmente diferentes al resto de encuestadoras: 35.5% a favor de Castillo contra el 23.1% de Fujimori.

Pero la cosa no queda allí, hay más dudas que nos asaltan. En la reciente encuesta de Datum, difundida el viernes 30 de abril, la brecha entre Castillo y Fujimori se acortó en 10 puntos sin mayores explicaciones. En una entrevista a Urpi Torrado, CEO de esta encuestadora, no supo responder sobre las razones de crecimiento de Keiko Fujimori, atinado a decir que la campaña en contra de Castillo estaba dando resultados lo que contradice con el crecimiento de éste último en tres puntos.

Lo curioso de todo esto es que una parte del crecimiento de los dos candidatos provienen de los votos nulos y blancos, los mismos que se reducen de 18 al 11%. ¿Será cierto que tendremos menos votos nulos y blancos que en la primera vuelta?

Otra duda que tenemos es con respecto al nivel de ausentismo electoral ¿Será cierto que bajará del 30% al 2.2%, tal como lo consigna la encuesta de IEP?

No es nuestra intención invalidar las encuestas, sino que consideramos que éstas deben revisar y ajustar sus metodologías e instrumento de trabajo de campo, sobre todo advertir que el nivel de ausentismo que es un dato real que esta distorsionado los resultados finales de las encuestas, y que no está siendo detectado en su verdadera dimensión.

Que ninguna encuestadora haya acertado que Pedro Castillo y Keiko Fujimori iban a pasar a la segunda vuelta es una muestra de ello, más si los niveles de error de la muestra no la justifican. Menos se puede decir que los candidatos tenían porcentajes muy bajos y que se llevaban poca diferencia, sino miren con detalle los resultados finales al 100% de la ONPE.