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¿Institucionalidad en riesgo?

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La campaña de segunda vuelta sigue creciendo en polarización así como en carencia de propuestas concretas para resolver las graves urgencias que vive el país. Sin embargo, dado el perfil de las dos candidaturas que disputan la presidencia, hasta el momento han resaltado las voces de los sectores preocupados por la posible captura y sometimiento de diversas instituciones -como lo hizo el fujimorismo en la década de los años 90 y más recientemente desde el Congreso- así como de su transformación radical o disolución, tal como plantea el candidato de Perú Libre, Pedro Castillo.

Frente a ambas posibilidades se han planteado dos tipos de respuestas. Por un lado, se encuentran quienes buscan en el actual marco constitucional los mecanismos y procedimientos para “blindar” a instituciones como el Banco Central de Reserva, el Tribunal Constitucional, la Defensoría del Pueblo o el Ministerio Público. No obstante, parecen olvidar que estos han servido de poco frente a repartijas, componendas y poderosas voluntades políticas y empresariales.

La otra respuesta, tal vez un tanto ingenua, consiste en sentar en la mesa a Pedro Castillo y Keiko Fujimori y comprometerlos a cumplir con un mandato distinto al resultado electoral de la primera vuelta y que más bien se basa en una serie de principios o valores democráticos que supuestamente son compartidos por la mayoría de la ciudadanía. En este caso, el problema es que más allá de la buena voluntad de diversos actores de la sociedad civil estos acuerdos casi nunca se cumplen y a fin de cuentas dependen de la voluntad de quien llega a la presidencia.

En realidad, el problema central de nuestras instituciones es que, salvo en contadas excepciones y momentos, no han cumplido a cabalidad con las tareas para las que fueron creadas y mucho menos han contribuido a la plena vigencia de nuestros derechos. Esa es la razón por la que los peruanos y peruanas desconfían de ellas y eso también explica por qué, tras casi 30 años del golpe de estado de Alberto Fujimori, siguen aplaudiendo a quienes ofrecen disoluciones y mano dura.

En Noticias SER creemos que junto a las consideraciones democráticas y constitucionales que explican su existencia, la defensa de las instituciones del Estado debe ser su propio desempeño. Mientras no respondan a su mandato y no estén al servicio de la ciudadanía su actuación estará bajo amenaza permanente de los lobbys empresariales y la corrupción que nos ahoga, pero también de viejos y nuevos aventureros políticos que prometen transformarlas, cuando en realidad solo buscan ponerlas al servicio de sus propios intereses.