Paco Muguiro Ibarra s.j.

Opinión

La absolución de Trump

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No sé qué tendría que haber pasado para que saliera condenado ¿Qué hubiera ido él encabezando a las hordas que entraron en el Capitolio el día 6 de Enero? ¿Que se hubiera presentado él en la sesión, donde se debía confirmar la elección de Joe Biden como presidente de los EEUU, del brazo del que llevaba una cabeza de búfalo, repitiendo que toda la elección había siso una farsa y que estaba fraguada? ¿Que no hubieran muerto 5 ciudadanos sino 50, y entre ellos algún senador republicano? Desde luego la democracia en EEUU no solamente es frágil, como ha dicho Joe Biden, sino muy frágil, porque no solamente se ha permitido ofrecer al mundo entero el espectáculo del asalto por las horas republicanas del lugar más emblemático de la democracia norteamericana como es el Capitolio, donde murieron cinco ciudadanos, y en el acto más significativo del proceso electoral, donde se confirma quién es el presidente, sino que además absuelve al principal responsable e incitador de ese acto. Esa toma ha puesto al país, que Trump quería hacer “el primero y el más grande”, al nivel de una república bananera, según el ex presidente Bush. No es de extrañar que en esta “república bananera”, el instigador del asalto al Capitolio salga absuelto y fortalecido diciendo: “Nuestro movimiento patriótico y hermoso, para hacer a EEUU grande de nuevo, solo acaba de empezar……..Nunca ha habido nada igual” Cuando todos esperábamos una sincera y pública autocrítica, aceptar ser perdedor, felicitar al ganador, y pedir disculpas al país y al mundo entero del espectáculo antidemocrático que nos ofreció.

La victoria de Biden no era una victoria más entre republicanos y demócratas, entre unas propuestas más conservadoras o menos, sino eran dos maneras opuestas de enfrentarse a los retos del mundo de hoy. ¿Nos hacemos grandes solos, sin pactos multiláteras, sino solo con acuerdos bilaterales y de mucha conveniencia, y entonces nos aislamos y nos salimos de la OMS, del acuerdo de París, de la Corte Penal Internacional, o nos hacemos grandes apoyando alianzas y los tratados multilaterales? ¿Seguimos usando la mentira como forma y arma política o nos sometemos a una cierta rigurosidad cuando hablamos? ¿Fomentamos el racismo y lo alentamos aún bajo formas poco democráticas, o hacemos un país de todos y para todos? Absuelven a un presidente al que las redes condenan bloqueándolo indefinidamente como lo han hecho Facebook “ Por incitar a una insurrección violenta contra un gobierno elegido democráticamente” y lo mismo hicieron Instagran, Twitter y YouTube que retiró su video porque tenía afirmaciones que desafiaban los resultados de las elecciones. Que no haya sido capaz de condenarlo el máximo organismo político de EEUU, que hayan faltado 10 votos cuando debían haberle sobrado todos para su condena, porque contaban con las palabras grabadas, dirigidas a sus seguidores en las que dijo:“ Si no pelean como el demonio, ya no van a tener país. Dejen que los débiles se vayan. Es la hora de la fuerza”. ¿La Cámara de Representantes y el Senado, qué se creían que se estaban jugando una guerrita más entre demócratas y republicanos o que se estaban jugando algo muy importante para el país y el mundo?

Creíamos que con la elección de Biden se iba a fortalecer la democracia, pero esta absolución ha confirmado su vulnerabilidad. Ahora ya sabemos lo que nos espera, ese “movimiento patriótico y hermoso, para hacer a EEUU grande de nuevo, que solo acaba de empezar”. El mundo está advertido.